✼ The exciting and audacious adventures of a working-class princess

El viernes se ha echo fama. Es un día de un cansancio delicioso cuya magia proviene de ser el último día de trabajo/escuela (para la mayoría). El Friday I’m in love de Robert Smith es también la explicación a la promesa de un último y libre derroche de energía.

Sí. Pero cuando un viernes es igual a un sábado, a un domingo o a un miércoles, la cosa cambia. Los 1,4 millones de desempleados en España podrán estar de acuerdo conmigo. El viernes existe en una idea, mas no en la realidad.

Así que cuando tienes la suerte de encontrar un trabajo (y en estos tiempos encontrar trabajo no sólo es suerte sino una cuestión casi místico-milagrosa), no pasa desapercibida la emoción de los viernes (o de los miércoles o jueves, dependiendo de qué tipo de fin de semana te dé tu empleo).

Desde hace varias semanas que para mí los jueves significan levantarme (no sin resistencia), sabiendo que gracias-a-dios mañana es viernes y se acabó.

Es contradictorio… cuando tienes la libertad te pesa, cuando no, la ansías.

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✼ ¿Hasta dónde te dejas tocar?

Dicen que los mejores amigos que haces en la vida son los del bachillerato, que los demás son colegas, relaciones laborales, contactos. ¿Es que en la adolescencia nos abrimos tanto que reforzamos a golpes nuestras relaciones sociales? ¿Entre más adultos nos hacemos, nos volvemos más reservados, paranoicos y precavidos? Si actualmente somos tan celosos de nuestra privacidad, ¿dónde está el límite entre ser el dueño de mi vida y único controlador de mi destino, y ser una hoja tan en blanco, tan nula y tan vacía que se adapta a todos y todo renunciando siempre a lo anterior y por ende a sí mismo?

El miedo marca el límite personal, la barrera, (el escudo AT). Pero al ser un zóon politikon, ¿cómo encontramos el balance si ya no confiamos ni en nuestra sombra?

¿Hasta qué punto están dispuestos los individuos a modificar su rutina diaria por influencia de un agente externo (aka alguien a quien apenas conoce)? ¿Cuán ajustadas y estrictas son las agendas individuales que permiten la entrada a nuevas experiencias, nuevas aventuras, nuevas decepciones y malos ratos en nuevas compañías?

Ilustremos el caso: Yo conozco a alguien, poco, qué sé yo, por amigos en común, en una fiesta, en una clase de francés, hay buen rollo, química personal (que no sexual), ¿cuándo sé que puedo tomarme la libertad de pedirle ayuda en un momento de crisis? O no nos pongamos tan dramáticos, ¿cómo sé que es el momento de invitarle por un helado dominguero?

Y poniéndonos del otro lado, ¿cuándo es esto un abuso de confianza? ¿Cómo distingo si estoy yo rendid@ a mis propios complejos e inseguridades que la idea de que alguien me saque de mi rutina diaria me parece una perturbación grosera?

Me pregunto si es de verdad tan bueno para el enriquecimiento vivencial el hecho de crear campos tan delimitados y seguros. ¿Por qué habría yo de querer un strawberry fields forever perfectamente enmarcado para mí sol@ cuando puedo irme a recorrer el campo abierto de la mano de alguien nuevo y diferente?

Según las reglas de las buenas costumbres, ¿cómo funciona esto de “Tu libertad termina donde empieza la del otro”? ¿Cuándo es “educado” invitar a alguien por un helado? ¿Cuándo y cómo sé que si estoy llorando a las 3 de la mañana puedo llamarle a Persona X sin que ésta no vuelva a cogerme el teléfono nunca más porque le asustó toda mi basura interna? Yo tengo un montón de basura, kilos de mierda. Igual que Persona X, igual que todos. ¿Entonces? (Puede ser que X no sea un antipátic@ egoísta, sino simplemente no puede ni consigo mismo. Sí, lo acepto. ¿Pero por qué Persona X no acepta la ayuda de alguien más para salir de su hoyo? Vuelta a empezar…)

¿Por qué la gente se asusta si los invitas a una travesía? ¿Por qué piensan que tienes un interés escondido, que sólo te l@s quieres follar, que estás enamorad@, que estás planeando utilizarle?

¿Tenemos tanto miedo a que nos lastimen? ¿O es que simplemente nos volvemos mucho más exigentes con quienes dejamos entrar?

Yo me pierdo. ¿Hay parámetros? Yo tengo los míos, que no son ley ni regla. Y tú, ¿hasta dónde te dejas tú tocar? ¿cuándo?


· Apéndice ·
Quédate en tu huerto de 30 m2. Yo me voy a ver el mundo… y a comer helado en la playa.

✼ ¿Nos han quitado las ganas de soñar?

Estoy mirando a Eri Asai dormir plácidamente. Envuelta en la colcha, respirando muy delicadamente, en una habitación de luz fluorescente.

Yo la veo porque soy un punto de vista conceptual. Murakami me ha convertido en eso: un punto de vista conceptual, como si yo fuese una cámara de video, el lente de esa cámara, lo que capta y registra, su punto de vista conceptual.

·

Como en la tradicional experiencia de la literatura, yo me imagino a Eri Asai mientras leo lo que ella hace y lo que soy yo. Y en el intento de darle un cuerpo y unas facciones a un personaje que sólo existe en letras y palabras, recuerdo que estamos en Japón. Es decir, que esta histora transcurre en Japón. Y que los japoneses tienen los ojos rasgados.

Vuelta a empezar…

Entre una cosa y otra, me parece que la Eri Asai que se inventó Murakami se parece a Rei Ayanami. Y no… Rei Ayanami no tiene los ojos rasgados… pero es japonesa.

Rei Ayanami de la serie Neon Genesis Evangelion de Yoshiyuki Sadamoto

Rei Ayanami de la serie Neon Genesis Evangelion de Yoshiyuki Sadamoto

Alguna vez leí todo un análisis de por qué los japoneses dibujan a las personas con los ojos grandes. Era durante la carrera, en una asignatura llamada Semiótica Aplicada (¿cómo se llamaba la profesora? ¿Ingrid? ¿Y no tenía un novio biker?). Había teorías de todo tipo. De hecho, aún las hay. Me puse a investigar y se sigue hablando de: “los japoneses tienen la creencia de que los ojos son la ventana del alma, y como están acomplejados por sus ojos pequeños, dibujan lo que quisieran ser y tener: ventanas del alma más amplias”.

Para mí resulta todo un pasatiempo (y obviamente una profesión) el analizar a una sociedad a partir de sus productos culturales. Además, teniendo amigos otakus era imposible no maravillarse por la cultura japonesa, por los símbolos, la historia, los significados y significantes. Fue prácticamente en este momento de mi vida donde di rienda suelta a ese pequeño otaku que todos llevamos dentro (incluso intenté entrarle a los juegos de rol sin éxito alguno) y que yo mantenía en secreto mientras veía Evangelion, Saber Marionette J y Cowboy Bebop en el canal Locomotion (que transmitió en América Latina por cable hasta 2005).

Después de la alta exposición que últimamente he tenido a documentales, conversaciones, películas y lecturas anti-sistema, pienso que (in)dependientemente de las ventanas y los complejos, los japoneses sí que sabían a quiénes le iban a vender su producto cultural: a quienes tienen la pasta. ¿Y quiénes tienen la pasta? En su mayoría, los de los grandes ventanales.

Hoy por hoy, tantas y tantas teorías y textos de la profesora “Ingrid” han terminado en un costado de mi cabeza. En el centro hay un pensamiento que describe el gran negocio detrás del anime y del manga. Grandes series como Pokémon, Dragon Ball y todos los demás, son generadores de dinero. Los ojos redondos, pues, son parte de esas estrategias de economía divergente y de globalización monetaria.

Ahora, si nos remontamos al origen, supongo que esto de el-huevo-o-la-gallina vuelve a aplicar. Yo preferiría creer que imperó en un inicio una cuestión incluso metafísica en el tema de los ojos. Pero aquí es donde se abren las apuestas.

Mi ecuación, generada la noche que terminé de leer la novela After Dark de Haruki Murakami, de imaginarme a Eri Asai (una de sus protagonistas) como Rei Ayanami, y de recordar mi segundo año de carrera, resulta como sigue:

Economía = desencanto de la realidad.

Me pregunto pues, ¿la economía nos ha quitado las ganas de soñar? ¿O simplemente se trata de elegir bando, de escoger cuál historia queremos creer?

¿Cuál vamos a creer?


· Apéndice ·
Altamente recomendable es la literatura de Haruki Murakami, una especie de neo-realismo mágico-tecnológico-urbano. Si bien ésta no es su mejor obra, es un libro que refleja su propuesta de una realidad que no por ser real deja de ser misteriosa, mágica, inestable y onírica. Aquí les dejo un comentario.
· PS ·
Después de años y años, hace unos meses tuve un reencuentro con la serie Neon Genesis Evangelion. Sigo impresionada. Si alguien se apunta a una discusión sobre ésta, avísenme.

✼ Me, myself, my politicians and my I-God

Anoche, en la sede del partido catalán Esquerra Republicana, los brazos del candidato Oriol Junqueras eran elevados por dos de sus colegas cual héroe anacrónico de alguna revolución social. Mientras caían los aplausos, él sonreía y agradecía a los presentes y votantes por haberle conseguido un sitio en el Parlamento Europeo.

·

Los rituales políticos en materia de celebración me hacen pensar en los vítores de mítines de obreros, de reuniones sindicalistas, del comunisimo (o “Comunismo”) de la primera mitad del siglo pasado. Los candidatos-a-lo-que-sea de hoy siguen repitiendo aquellas escenas de lucha obrera, hoy sustituidas por otras luchas: las económicas-multiempresariales (quizá, o entre otras).

¿Qué hacen los héroes de las revoluciones políticas de hoy? ¿Los grandes líderes con un buen discurso, mucha verborrea y los ideales bien puestos en los bolsillos de los pantalones?

El escepticismo se ha expandido en gran parte de la población mundial (me atrevo a incluir a Europa aquí porque el abstencionismo europeo ha sido considerable y eso que hablamos de un “Primer Mundo” cívicamente educado y conciente). E incluso, hay escepticismo con todo tipo de causas, incluso a nivel ONG… ¿cómo sabemos que no nos están engañando con el tema de la solidaridad?

Los héroes como Rajoy, como Oriol Junqueras, como el mismo Zapatero y Andrés Manuel López Obrador, repiten esos rituales impulsados por un equipo de trabajo que ya no nos es oculto. Ahora, la mayoría de los votantes ya sabemos que los políticos no actúan solos, que hay alianzas, que hay compra-venta de promesas. Pero también, que a pesar de este trabajo colectivo que no es más anónimo, sabemos que ya nadie es líder de un interés común.

La permeabilidad del interés individual (estimulado por un sistema de I-pods, I-macs, I-selfs) ha logrado estar tan arraigada en la conciencia que incluso nosotros mismos sabemos que lo más seguro es que, por esa individualidad exacerbada, el político de turno traicione las ideas más socialistas y populistas por tener una casa más grande, una cuenta de banco en algún paraíso fiscal, o por conservarse con vida y salud.

Por eso el abstencionismo, y por eso es que me parece anacrónico que le hayan levantado los brazos a Oriol Junqueras. Porque ya no hay líderes y salvadores, porque los héroes de hoy son tan falsos como sus promesas, son insignes de la parafernalia, salvadores de sí mismos, y repetidores de los grandes y anacrónicos rituales que exaltaban la esperanza y la fe, reminisecencias de las gestas obreras, de los gestos post-revolución, de las victorias contadas, éstos de hoy son víctimas de un sistema inventado por sus padres, sus abuelos, sus desconocidos ex-militantes, los héroes de antier.

Ahora ya nada es un triunfo, porque mientras no haya fe en uno mismo no hay victorias y no hay continuidad. Y hoy, ya nadie tiene fe mas que en su propio I-God.


· Apéndice ·
El PiratParteit (Partido Pirata) de Suecia ha conseguido un escaño el Parlamento Europeo y se ha convertido en la quinta fuerza política del país. Enhorabuena para la sociedad de la información y la comunicación y transmisión de información p2p. España ya intentó tener su partido pirata sin éxito.
Más info en El País.

✼ ¿ Con Z o con S ?

Hablando con Juliana en una de esas tantas VillaRola-afternoons, le planteaba mi siguiente cuestionamiento:

En España, los castellano-parlantes pronuncian la Z y la Ce/Ci de manera diferente a como la pronunciamos en América Latina. Para nosotros, la C, la Z y la S tienen la misma fonética. Esto marca una diferencia en nuestro aprendizaje de la ortografía. Para nosotros en América Latina, la ortografía viene dada por un proceso de memorización. ¿Cuántas veces no nos pusieron en clase de Español a repetir bla ble bli blo blu se escriben con B?

En España, en todo caso el proceso para tener una buena ortografía sería el siguiente:

La palabra corazón —> ¿cómo se pronuncia? —> coraZón —> vale, entonces me queda básicamente una sola opción entre escribirlo xon S o con Z (incluso se descarta la C de antemano). De aquí que quizá entonces el aprendizaje es meramente fonético. 

Según Juli, colombiana, en este nivel nuestro aprendizaje se vuelve visual. Memorizamos una palabra viéndola. No hay una razón ni explicación que vaya más allá de la regla. Pero incluso, ¿no te ha pasado de que no sabes cómo se escribe una palabra, la escribes con las dos (o tres) opciones, y luego ves cuál “te suena” más (aunque realmente no te suena)? Al convertirla en un símbolo visual, tu memoria ubica más rápido la respuesta correcta. 

¿Qué consecuencias tiene que, en este sentido, nuestra escritura vaya de la mano con una capacidad de memoria visual/fonética que tenemos que desarrollar cuando niños?

No creo que un proceso sea más difícil que otro. Son simplemente procesos distintos. El español podría tender a ser más exquisito con el oído y la musicalidad de las letras. Nosotros por el contrario, podríamos ser más detallistas con las formas, los signos, los símbolos y sus resultados estéticos. 

Ahora bien, si hablamos del lenguaje sólo, quizá en América Latina se tiene un habla menos matizada (sin tocar el tema de los acentos). Y otra cosa entonces, ¿el español tiende a tener una buena ortografía dada por el uso contínuo de las palabras? Hablamos más de lo que escribimos… con lo cual…