UPDATE POÉTICO LITERARIO PERIODÍSTICO MUSICAL (audiovisuales incluidos)

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Poco voy actualizando este blog, porque en realidad hablo poco de mí en lo cotidiano. A veces prefiero subir textos aquí que están limpios, terminados, puliditos… Aunque de vez en cuando voy haciendo retoques casi imperceptibles.

Uso poco este blog para contar mi día a día.  Maldito Facebook, se lleva todos los updates. No obstante, quiero dedicarle un rato a hacer un recuento de las cosas que voy haciendo, que me llenan de alegría y que me estimulan a levantarme por la mañana.

Os invito a seguirme, que quizá os guste todo en lo que estoy participando. :D

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LEJOS NO ES AUSENTE

PORTADAPensar en México me duele porque los recuerdos de color, olor y sabor están hoy manchados con sangre. Temo algún día convertirme en una de esas personas que en su vejez dice cosas como: “Yo estaba en Barcelona cuando comenzó la guerra”. Y ahora mismo sé que si tengo suerte, ésta será la frase con la que empiece a narrar mi paso por este capítulo de la Historia de México.

Hace unos días se presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el libro Tú y yo coincidimos en la noche terrible, editado por el colectivo Nuestra Aparente Rendición (NAR) que coordina la escritora Lolita Bosch. El libro es un compendio de 127 artículos, cada uno dedicado a los 127 periodistas asesinados y desaparecidos en suelo mexicano desde que inició la guerra contra el narcotráfico.

El trabajo para los redactores consistió en recabar la información sobre un nombre, investigar en qué circunstancias desapareció, en qué trabajaba en ese momento, y si se ha hecho justicia en su caso. Mi experiencia consistió contactar con México desde Barcelona. A veces, marcando a teléfonos extraños a mis 4 de la mañana. El arma más importante:  la máxima discreción posible, porque sabía que eran muchas las probabilidades de que mi llamada comprometiera ya no mi integridad física, sino la de la voz al otro lado del océano.

Asumí este proyecto como un compromiso. Así lo hice porque creo que no tengo más opción. Yo también soy parte de esta guerra. Tengo algo en común no sólo con el nombre al cual le puse rostro, sino también con el que le ha matado, con el que cruza la frontera norte con pelotas de harina en la panza, con los que yacen en fosas comunes, y hasta con quien se sienta hoy en la silla más ostentosa del país.

Me pongo en el lugar del periodista asesinado, del secuestrado, del desaparecido, del exiliado. Pienso que él o ella trabajaban con lo mismo que yo: la información. En Cataluña, el mayor problema que tuve fue que un partido político me apagara el micrófono. ¿Si esto hubiera sucedido en México me hubieran metido una bala en la cabeza? ¿Sería yo parte de los otros 127? ¿Los que necesitaron las manos de otros 127 para contar su historia? ¿Habría sido amenazada, secuestrada, violada, asesinada? ¿Por hacer mi trabajo?

La guerra me ha hecho volver a México. Me ha hecho buscar mi parte de culpa y mi responsabilidad en la corrupción en la que está sumida la sociedad. Alejarse no es escapar, ni siquiera culpando al que no hizo nada por prevenir el caos y la muerte. Y piensas: nadie puede prever el horror de la guerra. Nadie puede conocer lo efímero de la vida hasta que ésta no se te cruza enfrente mientras vuelves a tu casa un viernes por la noche. Nadie se sabe muerto hasta que se hace soldado. Y a más de 110 millones de personas nos han obligado a ser soldados, sin importar dónde estemos.

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Leer la prensa es un colocón

Qué puta paraonia. Intento escribir por el solo berrinche de vencer la hoja en blanco. Tengo las palabras en la punta de la letra, pero el inicio es el que no marcha. Busco inspiración viendo en qué anda la gente. Me interesan los diarios porque hablan de personas de verdad teniendo las más extraordinarias aventuras. Hombres y mujeres enfundados en traje y corbata que trabajan en edificios antiquísimos tramando misiones conspirativas. Matanzas y suicidios con tanta sangre que ni en la mejor película de Tarantino. Personas glamorosas con maquillaje estilizado que levantan libros, guitarras, piernas.

Los diarios últimamente sólo sobreviven si generan en sus lectores altas dosis de adrenalina. Y saben que la lucha es perpetua y carnicera. Las portadas lo dicen todo. Es como comprar un libro por su portada, la entrada al cine por su póster. Entre más jugosos los labios de Angelina y más ensombrecidos los ojos de Jhonny Depp, más devoradores habrá del contenido; aunque sea una chorrada.

Se esmeran tanto los diarios en la paranoia que ya las fotos son lo que David LaChapelle al artista moderno. Un wow. El espectáculo del espectáculo en versión sublime. Qué ganas de ver a Mariano Rajoy en el American Jesus en lugar de Michael Jackson. No falta mucho para que algún monero (como les decimos en mi tierra) haga algo así de impactante en formato cortina de baño para incluir con el suplemento dominical.

Ahora que si a uno le gustan las letras, el lector se  encuentra con textos como éste:

“El joven se mantiene atrincherado en casa con un número indeterminado de armas y probablemente podría disponer de elementos explosivos, como el gas u otros artefactos de elaboración casera. Los investigadores no confían en el perfil del joven, más aún cuando habría cometido las masacres contra los niños y contra los militares disparándoles a sangre fría y de forma indiscriminada con lo que podría ser una persona muy determinada y con un objetivo claro: provocar el máximo número de víctimas de fuerzas representantes del Estado francés.”
 

¡Es como leer a Carlos Zanón con los efectos especiales de Dan Brown y los exóticos escenarios de una peli con Jean Reno de prota! Oscuro, explosivo y casi morboso. ¡Si hasta los deportes son un drama! Victorias, rupturas, viajes internacionales, separaciones, reencuentros, pasiones desmedidas, drogas, sangre y cuerpos sudorosos.

¡Hay qué comentar el contenido del diario! ¡Cómo no hacerlo! Si aún cuando ya uno cierra la última página, todavía quedan promesas de porno. Hay que compartir la experiencia, intercambiar comentarios, defender las opiniones. No todo mundo lee el mismo diario y eso es maravilloso. Imagina. Es como si la historia de Macondo, además de ser contada por Gabo, la contaran Amélie Nothomb, Stanley Kubrick, Man Ray y Madonna en una canción. Confusión múltiple. Se generará tal tensión que habrá que ir por cervezas.

A veces el problema es volver a casa. Cerrar la puerta y encontrarse consigo mismo. Uno empieza a comerse las uñas, a jalarse los pelos. Son los efectos secundarios. Como con cada droga, te da mono. Yo intento escribir un poco. Es lo que hago para sacarme la ansiedad. Un escritor me dijo un día que los que escriben, en realidad, son unos neuróticos. Pero es que así como unos van al gimnasio, yo tengo que vomitar letras para despejar la mente.

Ver el mundo, y verlo a través de la prensa, es un colocón. Y como el que no sabe cuánto se metió la noche anterior, hay mañanas en que uno corre al ordenador, abre el periódico, el que sea, y comprueba si algo ha cambiado desde ayer.    

✼ Mi carta a Carmen Aristegui

Estimada Carmen Aristegui:

No puedo decir que yo sea su fan, porque hace muchos años que dejé de seguir su trayectoria en los medios de comunicación por una cuestión geográfica. Pero hasta cierto punto, aún me entero de sus andanzas y hazañas, las cuales, antes de calificar como positivas o negativas, beneficiosas o contraproducentes, me refiero a ellas como valientes e inspiradoras.

Por casualidades o causalidades de la vida, actualmente me dedico a una forma bastante mediocre de hacer periodismo. No investigo. Comento, desde mi poca perspectiva, la actualidad mundial, haciendo hincapié en ciertos temas y geografías. Me he, de alguna manera y por oficio, especializado en temas de política catalana, española y latinoamericana (con un énfasis marcado en la realidad de Colombia). He leído mucho, he entrevistado personajes, he investigado. Y expreso, lo más objetivamente posible y citando siempre las fuentes y los números, todo esto en un programa llamado La Voz del Pueblo, que se transmite diariamente en la ciudad de Barcelona y zona metropolitana a través de la frecuencia modulada. La audiencia de esta emisora es mayoritariamente inmigrante de países como Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, y la República Dominicana. Países cuyos nacionales conforman la generalidad del colectivo inmigrante “latino” de España.

El objetivo del programa, desde que lo dirijo yo, es facilitar la comprensión de la actualidad a los oyentes, que como se imaginará, en su mayoría tienen pocos estudios, y están en España soñando en volver algún día a sus tierras, donde han dejado a su familia, su pasado, sus recuerdos y su corazón.

Cuando se abren los periodos electorales en este país, la inmigración toma fuerza y protagonismo. A escasos meses de las elecciones municipales españolas, ciudades como L’Hospitalet de Llobregat, que tiene casi un 50% de población inmigrante, considera la inmigración como el “principal problema” de su comunidad . Se abren las preguntas. ¿Es la inmigración un problema?

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