✼ Y no…

¿Qué pasaría si esta libreta se quedara vacía?

¿Por qué no puedo escribir ya?

Si me quedo sola por no dar el paso, por no saltar…

Salir del abismo tiene sus consecuencias, salir del vacío te abre huecos nuevos.

Y puede que esta libreta se quede sola, porque el formato no es el adecuado. Y el tiempo. El tiempo no es tiempo si estás ocupado. La vida se acorta. Aunque la vida es siempre corta, porque está llena de huecos.

Y no.

Quizá la liberta no se quede vacía, porque lo que hay que vaciar es la estúpida necesidad de llenar algo, dejar algo.

Entonces puede que yo nunca termine de vaciarme, porque quizá el tiempo no me alcance para alcanzar a mi pensamiento y hablar, o escribir, o saltar y dar el gran paso  hacia un vacío lleno de necesidades.

Y no, puede ser que la libreta no se quede vacía…

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✼ Maquiladores del pensamiento

Si hubiera récords para quien se causa más conflictos mentales, creo que yo no sería la ganadora pero sí una muy fuerte competidora. 

Hace unos días estaba pensando en cómo hace uno para calmar la vorágine mental y todas esas ansias de saber más y más y más. Esa especie de avaricia intelectual que cansa pero no satisface. 

Todas estas personas (yo conozco bastantes), ¿qué estamos haciendo? ¿No deberíamos estar en una especie de consejo de sabios?

Al final he llegado a la conclusión de que realmente la inquietud es algo con lo que uno debe de vivir toda su vida; es algo normal. Se llama curiosidad y viene dada de paquete. Ahora, la inquietud descontrolada y sin causa es la que le ocasiona menudos dolores de cabeza a todos los que han diseñado el sistema de convivencia al cual todos, de algún u otro modo, nos hemos adaptado. 

La solución a la avaricia intelectual y a la energía exacerbada se le llama “Escuela“. Una vez que terminas la educación básica (es decir, hasta el bachillerato), y sigues teniendo una mente inquieta, lo más probable es que te matricules o busques matricularte en la Universidad, donde aún se mezclan teoría y praxis. 


Si tu cabeza sigue estando insatisfecha, tienes la posibilidad institucional de hacerte una maestría o un postgrado. Después sigue el doctorado. Y ahora resulta que ya hay grados post-doctorales. Mientras haya cabezas sin quietud, seguirán inventándose títulos y disciplinas. 

Mi preocupación ante esto radica en si existe o no una especie de amansamiento de las mentes agitadas. El mantenerte ocupado dentro de un sistema, hace que des vueltas dentro del mismo (obvio) pero sin perder la estimulación intelectual que te da ese subidón que necesitas. Pero tras el tanto pensar, analizar, cuestionar, ¿dónde queda el hacer? ¿Qué hace toda esta gente que estudia doctorado tras doctorado, maestría tras maestría? Un pensador de esta naturaleza, ¿podría diferenciarse o no de un obrero que realiza día tras día durante años la misma acción mecánica al servicio de una maquiladora?

¿Somos obreros del pensamiento?


· Apéndice ·
... o tejedores de ilusión, como diría La Ley allá a mediados de los noventa (¿se acuerdan?)