✼ Maquiladores del pensamiento

Si hubiera récords para quien se causa más conflictos mentales, creo que yo no sería la ganadora pero sí una muy fuerte competidora. 

Hace unos días estaba pensando en cómo hace uno para calmar la vorágine mental y todas esas ansias de saber más y más y más. Esa especie de avaricia intelectual que cansa pero no satisface. 

Todas estas personas (yo conozco bastantes), ¿qué estamos haciendo? ¿No deberíamos estar en una especie de consejo de sabios?

Al final he llegado a la conclusión de que realmente la inquietud es algo con lo que uno debe de vivir toda su vida; es algo normal. Se llama curiosidad y viene dada de paquete. Ahora, la inquietud descontrolada y sin causa es la que le ocasiona menudos dolores de cabeza a todos los que han diseñado el sistema de convivencia al cual todos, de algún u otro modo, nos hemos adaptado. 

La solución a la avaricia intelectual y a la energía exacerbada se le llama “Escuela“. Una vez que terminas la educación básica (es decir, hasta el bachillerato), y sigues teniendo una mente inquieta, lo más probable es que te matricules o busques matricularte en la Universidad, donde aún se mezclan teoría y praxis. 


Si tu cabeza sigue estando insatisfecha, tienes la posibilidad institucional de hacerte una maestría o un postgrado. Después sigue el doctorado. Y ahora resulta que ya hay grados post-doctorales. Mientras haya cabezas sin quietud, seguirán inventándose títulos y disciplinas. 

Mi preocupación ante esto radica en si existe o no una especie de amansamiento de las mentes agitadas. El mantenerte ocupado dentro de un sistema, hace que des vueltas dentro del mismo (obvio) pero sin perder la estimulación intelectual que te da ese subidón que necesitas. Pero tras el tanto pensar, analizar, cuestionar, ¿dónde queda el hacer? ¿Qué hace toda esta gente que estudia doctorado tras doctorado, maestría tras maestría? Un pensador de esta naturaleza, ¿podría diferenciarse o no de un obrero que realiza día tras día durante años la misma acción mecánica al servicio de una maquiladora?

¿Somos obreros del pensamiento?


· Apéndice ·
... o tejedores de ilusión, como diría La Ley allá a mediados de los noventa (¿se acuerdan?)

✼ Cuerpo/Conciencia/Razón

El homo-sapiens ha evolucionado también hacia un punto en el cual se ha alejado de su faceta animal para reinventarse a partir de una idea de animal superior. Sin embargo, nuestras funciones primarias nos mantienen con un par de extremidades en la tierra (al menos por ahora). Dormir, por ejemplo, es una actividad completamente orgánica y animal. 

Partamos de aquí.

Cuando dormimos actuamos no-racionalmente, incluso sobre aquellas funciones básicas sobre las que hemos desarrollado un control racional. Un ejemplo básico: echarse pedos.

Cuando estamos despiertos, se dice que estamos concientes. Obviamente luego entramos a que hay una sub-conciencia que sigue actuando mientras dormimos… conciencia igualmente. 

Partiendo de la aceptación de que existe una conciencia (con sus sub-partes), podemos reconocer al ser humano en el siguiente esquema:

esquema del ser humano

La conciencia, al estar presente las 24 horas del día sería el archivo o disco duro donde se almacenan todas las experiencias de tu vida y por ende, sería este “ente superior” que estaría encargado de tomar cada decisión en tu vida, desde las decisiones voluntarias, hasta aquellas motividas por impulsos. De este modo, obtenemos fácilmente una explicación a esa famosa frase: “Me traicionó mi conciencia”. 

Me surge una pregunta: ¿bajo qué criterios nuestras conciencias nos “mueven”? La primera teoría que me surge es la de que actuamos siempre pensando en nuestra propia súpervivencia… (Pero luego pienso en todas esas acciones autodestructivas que el hombre realiza y ha realizado en la búsqueda de su propia adaptación a su entorno -que ha resultado en la adaptación de su entorno para sí mismo-. Y pienso hasta qué punto el hombre es conciente de su autodestrucción.)

Me surge otra: ¿la conciencia se aprende o es innata?

Y otra: Si la conciencia es todopoderosa y omnipresente dentro de nuestro microuniverso personal, ¿podemos equipararnos con el concepto (repito, el concepto) de Dios?

Pongo un ejemplo: 

JU era un chico de diecisiete años. Estaba por terminar el bachillerato y lo más seguro es que obtendría una beca para estudiar su carrera profesional en una prestigiosa universidad por ser el alumno modelo de su generación. Meses antes de graduarse, JU muere durante una excursión familiar a la montaña. Al parecer dio un paso en falso en un camino nada peligroso y que él conocía, y cayó. Se ve que no sufrió al morir, que murió al primer golpe de manera instantánea. 
El día de su velorio, escuché decir a su madre que quizá JU ya había terminado su misión en la vida. JU era no sólo un estudiante modelo, sino un hijo modelo, un católico modelo, un vecino modelo, un cuidadano modelo, un novio modelo. Pero JU, a sus diecisiete años, ni siquiera podía imaginarse a sí mismo en el futuro, no había elegido aún nada para lo cual dedicar toda esa capacidad. 

Su madre dijo que Dios se lo había llevado. Si volvemos a nuestro tema, entonces estaríamos hablando de un suicidio de la conciencia

Si cada una de nuestras acciones pasa por la conciencia, ¿pasan antes o después de que sucedan?

Según la definición de la RAE…

 

ale · oseguera