JORNADA DE REFLEXIÓN · Hay que ser español para ser un catalán independiente

 

 

APUNTES SOBRE LA DEMOCRACIA DE CARA AL REFERÉNDUM DEL 1 DE OCTUBRE DE 2017 POR LA INDEPENDENCIA DE CATALUNYA

Barcelona. 30 de septiembre de 2017.

I. Hay que ser español para poder ser un catalán independiente
II. España para los españoles, Catalunya para los catalanes. ¿Y el resto?
III. Un voto real en un referéndum real en una democracia real

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I. Hay que ser español para poder ser un catalán independiente

La última vez que me detuve a hablar con un miembro de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), saliendo de la estación de metro Fabra i Puig en Barcelona, me dijo prácticamente lo mismo que ya me habían dicho otros miembros de la ANC en anteriores ocasiones: los inmigrantes no podrán votar en el referéndum, pero os irá mejor en una Catalunya independiente. Si lo pasáis mal ahora, es por culpa de la Ley de Extranjería, específicó, y ésta es del Estado español. Ese señor con el que hablé, además me preguntó cuántos años llevaba yo viviendo aquí. “Si llevas más de diez años aquí, ¿por qué no te sacas la nacionalidad española ya?”. Os imaginaréis lo perpleja que me quedé cuando un catalán que pretende mejorar mis condiciones de vida, me manda a hacerme la nacionalidad con el Estado al que acaba de acusar del causante de todas mis desgracias.

Así las cosas.

Los inmigrantes extracomunitarios en España y Catalunya vivimos en el fuego cruzado. A veces somos los que levantamos esta tierra, haciendo el trabajo duro que, todos sabemos, nadie quiere -o nadie quería hasta que hubo crisis y de repente ya todos querían limpiar casas y cuidar ancianos enfermos-. Otras veces somos la mayor preocupación de la ciudadanía, ya que con nuestras costumbres de “bad hombres” como bien nos llamó Trump, venimos a desestablizar la tranquila y civilizada convivencia de los nacidos en el Primer Mundo.

Así las cosas.

Los inmigrantes extracomunitarios tenemos que cumplir una serie de reglas y requisitos para renovar nuestros carnets de residencia cada tantos años. Los que “más fácil” lo tenemos, somos los de las excolonias españolas. Nosotros adquirimos el derecho a solicitar la nacionalidad española tras dos años de residencia y trabajo en el territorio español. Importante aclarar que esto no significa que te la den. Repito: se adquiere el derecho a solicitarla, que es básicamente el derecho a pedir una “cita previa”. Por su parte, los ciudadanos de otros territorios fuera de la UE tienen que esperar para obtener el derecho a solicitar la cita previa muchos años más. Animaos a conversar con vuestros vecinos chinos, senegaleses, turcos o pakistaníes. Luego, haced cuentas sobre todo lo que uno puede cambiar, hacer y deshacer en esa cantidad de años, mismos que se pueden resumir en la frase “toda una vida”. Así que, mientras vamos sumando derechos de a poquito, los inmigrantes tenemos que cumplir toda la serie de obligaciones que tienen los ciudadanos con pasaporte español; aunque con consecuencias más graves si quebrantamos esas leyes, por supuesto.

La cosa es que, a pesar de que, desde la organización del referéndum del 1° de octubre parecen tener muy claras las injusticias y desigualdades de la Ley de Extranjería española, los años de residencia y trabajo continuado en territorio catalán no están siendo considerados para la participación. Como requisitos para votar hay que tener el pasaporte español (vuelta a la ironía) y tener “condición política de catalán”. ¿A qué se refiere esto? Hasta donde se nos ha explicado por parte de la organización, podría votar una persona de nacionalidad española y empadronada en Catalunya. Así que, ejemplificando, una persona española empadronada desde hace un año en Barcelona, tendría más derecho a decidir sobre el futuro de Catalunya que yo, que llevo más de diez años aquí. Esto me lleva a concluir que, si es que acaso hubo alguien de PDeCAT, ERC, CUP, ANC u Òmnium Cultural, a quien se le ocurrió poner la condición política de inmigrante en Catalunya sobre la mesa, seguramente recibió las mismas respuestas que yo:

a. Ya lo decidiremos cuando nos independicemos.

b. Que se saquen la nacionalidad española.

 

II. España para los españoles, Catalunya para los catalanes. ¿Y el resto?

En mi opinión, este procés se resume en “España para los españoles” y “Catalunya para los catalanes”. También en mi opinión, las naciones y los pueblos tienen el derecho a su autodeterminación. Y creo también, en la democracia, a pesar de que su perfección sea tan imposible de alcanzar como, digamos, para un periodista la completa objetividad. No obstante, su búsqueda debe estar siempre presente, debe ser un objetivo permanente, especialmente a la hora de plantear cuestiones de participación social. Como un referéndum.

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JUAN CARLOS VILLAMIZAR (ICV): “EL MODELO DE CIU ES EL MODELO DE UNA BURGUESÍA NACIONAL”

Publicado en De Política, Historia y otros Superhéroes

A la izquierda todavía se le culpa del hundimiento del país. Quizá ya no se le culpa de la crisis porque hemos aprendido que la crisis era un mal mundial que no podríamos evitar. Sin embargo, la izquierda sigue cargando la responsabilidad de no haber sabido gestionar los recursos del país para prever una situación de miseria como la que cada día carcome a España.

En Catalunya, el partido Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) ha salido el mejor parado de su coalición en la repartición de las culpas. Los sentimientos son encontrados y varían entre la credibilidad y la decepción.

En los próximos comicios, los verdes cargan con la responsabilidad de hacer una oposición real (o según algunos analistas, mantener la oposición real que han demostrado hacer). Pero sobre todo, defender, ante todo, los derechos básicos de la población: vivienda, salud, educación, alimento y derecho al voto. Indistintamente si el voto sirve para la independencia o para castigar a un partido. Pero sobre todo, independientemente del país de origen del votante.

Juan Carlos Villamizar combina su trabajo como consultor con la coordinadoción del Ámbito de Inmigración de ICV. Aspira a convertirse en diputado ocupando el puesto número 16 en las listas del partido. Seguramente no le será suficiente para alcanzar un puesto en el Parlament, ya que las encuestas vaticinan 11 diputados para los verdes. Sin embargo, desde el escaparate que le brinda la candidatura, apuesta por revindicar los derechos de la minoría rezagada. Como latinoamericano de origen, cree que el pueblo catalán tiene el derecho a decidir. Sin embargo, recurre a la Historia para analizar las trampas de un proceso como ése ya que, según dice, a Latinoamérica le ha tomado 200 años para empezar a independizarse de verdad.

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ERNESTO CARRIÓN (PSC): “ESTE 25N NO SE VOTA LA INDEPENDENCIA, SINO UN GOBIERNO”

Publicado en De Política, Historia y otros Superhéroes

Atrás han quedado los tiempos en el cual el inmigrante extraocomunitario pensaba en el Partido Socialista como el garante de sus derechos. La agrupación política se había ganado la simpatía de este sector de la sociedad, sobre todo tras la regularización masiva del año 2005. Pero también, porque bajo el gobierno socialista, España era un paraíso de servicios sociales para el que venía buscando una mejor vida. En Catalunya, el gobierno del tripartito (PSC, ICV y ERC) gozaba también de sana reputación entre los nouvinguts. Hasta que llegó la crisis financiera que ha desacreditado la bonanza socialista.

Hoy por hoy, el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) se enfrenta ante retos mayúsculos. Primero, encontrar un sitio en el sentimiento nacionalista de la sociedad catalana. Segundo, logar el acuerdo dentro de su misma institución sobre lo que deben ser sus prioridades. Tercero, recuperar la confianza del electorado de izquierda que también le culpa de la recesión. Y cuarto, volver a abanderarse como defensores del Estado de Bienestar.

En el actual proceso electoral de Catalunya, el colectivo inmigrante ha quedado relegado tras su protagonismo en la elección pasada. Ya que hay 155 mil personas de origen extracomunitario que están llamadas a las urnas, el PSC no le ha quitado interés, a pesar del desgaste interno. Dentro de sus filas milita Ernesto Carrión Sablich, quien lidera la Secretaría de Nueva Ciudadanía. Su objetivo es que el colectivo inmigrante alcance la plena ciudadanía y quizá, algún día, pueda votar y vivir en igualdad de condiciones que el resto de catalanes y españoles.

En las elecciones pasadas, el tema de la inmigración ocupó un papel preponderante en el discurso político, ¿en dónde está relegado en estas elecciones?
Lamentablemente, ahora todo el tema es el independentismo y la crisis. La inmigración es de “cuanto menos se hable mejor, pero siempre y cuando los inmigrantes participen plenamente en todos los sectores sociales”.

Lo que hay que reconocerle a CIU es que ha desarrollado la idea de la soberanía y la ha puesto en la sociedad. Pero lo que hay que tener claro es que este 25 no se vota la independencia sino un gobierno. Eso lo tiene claro el PSC. Si en algún momento Catalunya es independiente, con el señor Mas a la cabeza las políticas serán las de CIU, que son neoliberales y tienen poco que ver con el Estado de Bienestar.

Citado por el New York Times, Artur Mas ha dicho que no tiene claro si el referéndum estaría abierto a los inmigrantes legales. ¿Qué opinas al respecto?
Primero, si hubiera un referendum sería no vinculante, porque para ser legal tendría que modificarse la Constitución española. Ahora, marginar un porcentaje grande de tu sociedad es un error. Que el señor Mas a estas alturas no sepa cuál es el rol de los inmigrantes que viven aquí, del 18% de su poblacion, es un error. Esta frase de CIU de gens de fora tendría que haber desaparecido hace mucho tiempo.

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FONDO AMARILLO, CUATRO BARRAS ROJAS Y UNA ESTRELLA

Publicado en: De Política, Historia y otros Superhéroes

El 11 de septiembre es el día de Catalunya. La “Diada” como aquí le llaman, es la conmemoración de la caída del gobierno catalán en manos de las tropas borbónicas en 1714. Este 2012, el festejo se volvió, más que el día de Catalunya, el día del catalanismo pro-independentista.

Si bien la independencia es algo que se viene buscando hace décadas, sobre todo alegando la identidad nacional y cultural, es ahora cuando personas que antes pasaban de estos temas, se han unido al reclamo. Y es que están hartos del trato económico que reciben del gobierno central español. El tema de la crisis agudiza las deudas históricas y ahora más que nunca los independentistas y soberanistas saben que es su momento. Sean verdad o no las justificaciones que dan.

Para el extranjero, a veces es complicado identificar las diferencias entre un catalán y un español más allá del tema del idioma. Sobre todo, porque con el paso de los años y la cercanía territorial, ambos comparten el gusto por las patatas, el vino, el aceite de oliva, las barbas y a Serrat. Además, si bien el catalán tiende a juntarse con los suyos, tampoco ves malos rollos en los ciudadanos de a pie. En un mismo grupo de buenos amigos o compañeros de piso tienes gente de Valladolid, Madrid, Bilbao y Barcelona. Juntos y revueltos.

Sin embargo, con un movimiento masivo como el de hoy, en un contexto de crisis y precaridad, es casi involuntario hacer un alto y reflexionar sobre los motivos que llevan al catalán a exigir la independencia de su nación. De alguna manera, nos hace pensar sobre lo que es vivir aquí, compartir con ellos tierra y recursos, y entender un poco más eso que se llama “el derecho de los pueblos a la autodeterminación”. Aunque este tema concierne al catalán y sólo al catalán, y en todo caso, al gobierno español, la marcha del día de hoy nos demostró a los que venimos de otros países, que los catalanes están unidos -más en las malas que en las buenas- y que hoy por hoy el obstáculo a vencer se llama España.

Un compañero de piso me preguntó un día por qué los latinoamericanos no apoyamos la independencia de Catalunya si nosotros también tuvimos la nuestra. Dejando aparte las obvias diferencias entre ambos procesos, la pregunta no es errónea. Quizá en un nivel político tendremos la respuesta una vez que el independentismo traspase la frontera de lo local para volverse un tema del que tendrán que opinar mandatarios de otras latitudes.

Personalmente, y ya finalizada la Diada de este año, me surgen varios cuestionamientos. Por ejemplo:

En este mundo de alianzas políticas, tratados comerciales, monedas comunes, ¿quién apoyaría un nuevo Estado en Europa? ¿Los mismos que apoyaron a Kosovo? ¿Irlanda? ¿Escocia?

¿Qué hará Catalunya cuando Merkel y compañía le den la espalda? ¿En quién va a buscar respaldo: Turquía, Venezuela, Marruecos, Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)?

¿Seguirán conviviendo el catalán y el castellano como idiomas oficiales o se radicalizará el tema lingüístico?

Si les va bien a los catalanes, este es su momento de transición. Cualquiera que sea la salida al final del túnel. Creo que estaría bien saber si hay una hoja de ruta o todo se quedará en marchas y protestas.

En fin, política aparte, hoy yo me uno al grito de Visca Catalunya! Porque no soy catalana, pero aquí he vivido los últimos seis años. Y me encanta. 

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