Firma de libros – Sant Jordi 2016

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Mi segunda festividad favorita del año será, este 2016, mil veces más especial. Estaré firmando mi libro “Tormenta de Tierra” en el corazón del barrio de Gracia y en las Ramblas.

Dicen que lloverá en Barcelona, pero seguro se refieren a la Tormenta de Tierra. ;)

A las 18:30 recitaré algunos de mis textos en un escenario cerca del Arco de Triunfo.

A todos los que estáis en Barcelona, ¡os invito a pasar a saludarme! Estaré muy contenta de veros :)

 

 

VEINTICUATRO HORAS

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Lunes. Ocho de la mañana. Saqué la bici del anclaje. Me tomó media hora llegar al trabajo. Respiré el aire e ignoré a los conductores estresados que intentaban ganarle al semáforo. La luz verde era para mí.

Me tomé un té mientras hacíamos la lluvia de ideas. Chai, con leche y de azúcar, nada. Compré la cajita la semana pasada y tuvo el éxito esperado. Todos en el estudio estaban encantados. Es oficial, beberemos chai cuando acabe el verano.

Salí temprano y decidí volver en bus. Me gusta trasladarme en autobús. Los cristales dan paso a la luz del sol y al aire. Tambalea tanto que casi nadie tiene el móvil al alcance. Se puso a hablar conmigo el señor que venía al lado. Me contó que hacía sesenta años que vivía en Barcelona, en el barrio vecino. “Antes, ahí, podías comprar pollo fresco. Y conejo”, me dijo señalando un altísimo edificio de viviendas sin techo.

Llegué a casa a las seis. Herví la pasta. Me hice la comida de mañana y estoy esperando a que se enfríe. Luego, la meteré al refrigerador. Barrí la tierra que ensució el patio tras la tormenta. Las paredes seguían blancas, eso sí. La tierra mojada, las flores brillantes. La vista era perfecta.

Son las ocho y me pongo a escribir. Quiero decir algo de ti y me doy cuenta de que no te echo de menos. Han pasado veinticuatro horas desde que nos alejamos. Y no, pienso, hoy no te extraño. Porque hoy estás conmigo. Porque mañana estarás aquí.

CONTAR UNA VIDA

Hace cinco años conocí a un par de personas que a su vez tenían a sus propios amigos. En mi libreta escribía lo que les pasaba. A veces a través de mis ojos. Otras, ellos mismos dejaban el testimonio de sus aventuras, dolores y emociones. El personaje más cercano a mí de este grupo, es Valentina. Antes se llamaba Jimena. Antes de eso no tenía nombre. Ella me presentó al resto. Luego me hice muy amiga de Daniel. Él empezó a confirmarme todas las sospechas acerca de lo que les unía a todos ellos. Un asesinato, cometido hace mucho tiempo.

Hace dos años comencé a transcribir todas las anotaciones, las entrevistas con ellos. A falta de fotografías, hice dibujitos, esquemas, tablas de Excel. Me inventé notas de periódico, comunicados de prensa, testigos, cómplices, líderes. Todo con el fin de reconstruir los hechos: un asesinato, un romance, una revolución, una venganza. El resultado va en el capítulo 14.

El proceso de escribir una novela es bastante solitario y paranoico. Me encanta. Te trae momentos de euforia, a veces a las 4 de la mañana. Pero también te lleva a pozos profundos y abandonados, llenos de basura, frustración y letras que hay que abandonar a ritmo de Ctrl+Z. Pocas personas, al menos pocas a mi alrededor, comprenden esos sentimientos.

Hoy me encontré con el blog de Arturo Pérez-Reverte, Novela en Construcción. No se trata de textos de ficción sino de la realidad que vive el autor escribiendo su trabajo número 14 “El tango de la guardia vieja”. Pérez-Reverte comparte procesos de investigación, contextualización, diálogos, descripciones y  dudas que le surgen al momento de escribir. Si se quiere ver así, algunas entradas pueden tomarse como tips para el escritor. Y a veces, el toque personal simplemente le ayuda a uno a seguir adelante.

“No siempre las imágenes o las palabras pasan con facilidad de tu cabeza al papel. Escribir es un continuo recurso a la herramienta adecuada. A más herramientas, más posibilidades.

Pérez-Reverte, 12 de mayo de 2012.

No soy el creador de Alatriste, pero sí de mis Valentinas y Danieles. Trato de reconstruir lo que pasó en Seattle en 1999, en Barcelona en 2004, en el contexto de la lucha antiglobalización. Me muevo en espacios y tiempos diferentes. Voy a Suecia, a Barcelona, a México. Como Jules Verne, lo hago con y en mi imaginación. Y trato, como cualquier otro autor, de documentarme lo más posible sobre los ambientes, el clima, la ropa, la música. Y para mi caso específico, economía, política, ecología, sociedad.

Escribir es para mí un deleite. Cuando puedo teclear y teclear por horas, simplemente no puedo pedir absolutamente nada más. Pero para que me comprendan esto, prefiero citar a Pérez-Reverte de nuevo:

“Hay pocas sensaciones tan agradables como dormirte pensando en la escena de tu novela que escribirás al día siguiente, siempre que esa escena esté clara.”

Pérez-Reverte, 24 de junio de 2012.

Así me he ido a la cama anoche, y hoy, a continuar con el capítulo 14: el segundo encuentro de Daniel y Valentina en el Raval de Barcelona.

✼ Y no…

¿Qué pasaría si esta libreta se quedara vacía?

¿Por qué no puedo escribir ya?

Si me quedo sola por no dar el paso, por no saltar…

Salir del abismo tiene sus consecuencias, salir del vacío te abre huecos nuevos.

Y puede que esta libreta se quede sola, porque el formato no es el adecuado. Y el tiempo. El tiempo no es tiempo si estás ocupado. La vida se acorta. Aunque la vida es siempre corta, porque está llena de huecos.

Y no.

Quizá la liberta no se quede vacía, porque lo que hay que vaciar es la estúpida necesidad de llenar algo, dejar algo.

Entonces puede que yo nunca termine de vaciarme, porque quizá el tiempo no me alcance para alcanzar a mi pensamiento y hablar, o escribir, o saltar y dar el gran paso  hacia un vacío lleno de necesidades.

Y no, puede ser que la libreta no se quede vacía…

✼ Rayuela vs. Los-hombres-que-no-amaban-a-las-mujeres (¿es más o menos así?)

El día de hoy, la editorial virtual Bubok propuso un debate en su estatus del FB: ¿es más importante el contenido de un texto o la redacción del mismo?

Dado que me estoy dando a la labor de producir literatura y textos varios (como en este blog) no pude no leer los comentarios de los participantes mañaneros y añadir mi comentario.

de uca.es

de uca.es

Cuando comencé a leer a Julio Cortázar en mi adolescencia (y me costó un buen trabajo leer Rayuela) me pregunté algo similar.

Cortázar es/era un genio de las palabras, dueño de ellas no ellas de él, y él podía hacer con ellas lo que se le antojara, contando poco o mucho (generalmente mucho) con la cantidad y la calidad exactas, como un químico, un matemático, un verdadero artista.

A veces tengo que ir explicándole a amigos en tertulias cotidianas, que la industria editorial funciona como cualquier otra industria. Esto lo aprendí trabajando justamente en el negocio editorial. En ese entonces, y sobre todo cuando se llegaba la fecha de la FIL Guadalajara, me surgían preguntas como: ¿por qué Ediciones B, por ejemplo, publica tantas cosas light (por no ponerle otros adjetivos)? Me explicaron que realmente es una cuestión de generar dinero con esas cosas “fáciles” y entretenidas, para entonces poder financiar proyectos menos rentables como publicar literatura pura y dura. Esto, entre otras estrategias que involucra el sistema de producción editorial (que no es tan diferente en esencia, por más que la literatura siga conservando esos aires elevados cuasi-místicos).

En todo caso y al respecto de la pregunta de Bubok, opino que la importancia del lenguaje contra la importancia del contenido radica en el fin último del texto. El lenguaje tiene que responder al texto como herramienta básica. Es decir, si escribes un manual, tu lenguaje tiene que ser claro y directo. Si no, no funciona. Pero en el caso de la literatura es más complejo.

Uno de los comentaristas decía que ahora mismo parece ser que lo “de moda” son las novelas de asesinatos y misterios sin resolver (aka Los hombres que no amaban a las mujeres, gran best-seller actual convertido en película. Ya en cines). En estos casos, lo que más les importa a los productores (editor +  escritor) es que la historia no tenga huecos, que los personajes sean redondos y coherentes, y que la historia se desarrolle con fluidez con un lenguaje que apoye este fin. Bien.

El punto es cuando el interés radica en crear arte. Como con la pintura, aquellos que llegan a ser artistas y no sólo pintores, son aquellos que logran conjugar cada parte del proceso creativo y de “producción”. Creo que una vez que logras conjuntar las dos partes (contenido-forma) en una sola, y que la una responda a la otra y la complementa en una comunión y una conversación que comienza en la primera palabra y termina en la última, es entonces cuando habrá una gran obra de arte literario. Mientras tanto, todos serán intentos, y quizá buenos intentos, y quizá venderán un montón, pero pocos pasarán a la Historia de la Literatura (con mayúscula). Como con la pintura. Picasso no se convirtió en un gran maestro por copiar, por quedarse dentro de los estándares de la época, sino por innovar, por crear en TODO el sentido de la palabra. Para mí, Cortázar hizo lo mismo pero con las letras.

Y cuando esto sucede, uno pasa de ser un mero redactor para convertirse en escritor, y luego, en Escritor.


· Apéndice ·
Apenas hace unos días, la editorial Alfaguara presentó una compilación textos inéditos de Julio Cortázar bajo el título Papeles inesperados. A 25 años de su muerte, Cortázar vuelve a sorprendernos, ¡y qué positivamente! Porque yo nunca he tenido suficiente. En este libro se incluyen textos de tipo periodístico, personales, narrativo y otros “difícilmente clasificables”.
Más info en El Observador Global. El libro, en tu liberería más cercana.



✼ El silencio de los hombres hermosos

Hace unos días estaba haciendo barring* en uno de mis sitios favoritos en Barcelona. Voy frecuentemente a ese bar/cafetería desde el día que me tiré el café amb llet encima y la camarera estalló contra el suelo un par de tazas en menos de cinco minutos. Era un mal día para las habilidades psicomotrices pero un buen día para las relaciones sociales. Así que como ya nos reconocemos, me gusta ir allí y sentarme en la barra a escribir, leer, cotorrear con los camareros y beber café. 

Una de estas tardes me fijé en una mesa donde habían unas cinco personas; uno de ellos, un chico de cabello largo, lacio, profundamente pelirrojo (de ese rojo tan intenso y naranjoso como el del fuego), y de gafas cuadradas de pasta negra.

Me llamó la atención el contraste de su cabello con el resto del mundo. Y escribí un texto para él, por él, y por esa belleza que se notaba aún por encima de sus gafas. Es un hombre hermoso, pensé; no guapo, hermoso. ¿Lo sabría él?

Cuando leí ese relatito en una de las jams poéticas del 2º Acto, Caro me dijo: Les has hecho, a los hombres que te han escuchado, sentir que son hermosos

Claro, es que esas dos palabras han sido escasamente relacionadas a lo largo de la historia: hombre-hermoso. El espejo no les habla, pero tampoco la otra gente, sus padres, incluso sus novias… Y empecé a darle vueltas a las implicaciones de este silencio.

En México hay un dicho popular que dice que el hombre verdadero es aquél que cumple con las tres F’s: Feo, Fuerte y Formal. No es regla universal, pero el ejemplo me sirve para ilustrar los adjetivos-parámetros con los que ha crecido y se ha regido el género masculino. 

No es de mi interés hablar de machismos, feminismos, ni abrir el debate de género. Mi curiosidad gira entorno a la psicología colectiva masculina, al hecho de ser un grupo de humanos que no se reconoce en la belleza. (¿Ha habido algún momento histórico donde el hombre se haya sabido bello y le haya interesado esa faceta de su ser?) Me llama la atención porque, no es que el hombre no sea bello, ¡lo es! Creo que sólo es que nadie se los ha dicho, por lo que les resulta una cualidad que les parece que no tienen ni tendrán, y entonces poco les importa. Pero pensemos, en todas las especies animales, aquellos quienes estética y físicamente son “más” hermosos, son los machos. ¿Por qué entonces el macho humano cree que no lo es?   

Quizá hubiera sido buena idea decirles que lo son, cuando niños, incluso, cuando adultos. Decirles un día que sí, que son hermosos, que sí, que está en su naturaleza serlo…

Y como los hubieras no existen, a ti chico, colega, primo, padre, hermano, vecino, camarero, novio, ex-novio, amante, amigo, desconocido, te dedico mi más sincero: “Eres hermoso.
 

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* barring: arte de sentarte en la barra de un bar a tomarte una o un par de bebidas de tu agrado. El arte del barring es complejo, alcanzas un nivel superior cuando te haces amigo del bartender. Si estás borrach@ y contándole tu vida, es que lo dominas de la A a la Z.