#ReferéndumCatalán – Los números y la democracia

El partido de Puigdemont no me representa y no está interesado en representarme.

El partido de Rajoy tampoco me representa. No me ha representado jamás y mucho menos desde que gobierna el Estado español.

Ambos grupos son partidarios de recortar los derechos básicos de la sociedad como son salud, educación, vivienda y libertad de expresión. Ambos partidos han preferido rescatar bancos que apoyar cultura, ciencia o deporte. Ambos han usado la fuerza contra la población civil cuando lo han considerado “necesario”. Lo vimos en 2011. Lo hemos visto ayer.

Siendo así, me encuentro políticamente en un lugar “gris” (o quizá, más bien “blanco”), en el que las opciones de participación son prácticamente nulas. Curiosamente, en este espacio criticado por las fuerzas políticas/sociales que se empeñan en que se elija un color, no estoy sola. Aquí hay gente cuya no-participación ha sido decidida para no legitimar un referéndum de naturaleza democrática cuestionable. Aquí hay gente que había decidido votar ‘no’, como apoyo al hecho democrático. Y también hay gente que votó de último minuto ayer para apoyar a sus vecinos, para legitimar no el ‘procés’ de Puigdemont, sino el derecho a la libre expresión, y para así deslegitimar al gobierno represor del PP.

Todos y cada uno de los votos y no-votos son ahora parte de una estadística que Rajoy y Puigdemont utilizarán para el beneficio de sus causas políticas/ideológicas.

¿Que no sería válido utilizar estos resultados para declarar una independencia? No. Sería antidemocrático y democracia es lo que han venido defendiendo todos desde todos los colores políticos/sociales, incluso el “gris”.

¿Que el PP utilizará estos números para comenzar a hacer campaña electoral? Sí. Y tampoco será válido. Y también nos dejará a los “grises/blancos” en el limbo de la representación. No solos, ya no, pero sin voz real. Como inmigrantes en su propia tierra.

Los números que nos quedan a nosotros son los de los heridos en las cargas policiales de ayer, la invasión de los últimos días a Barcelona por parte de los miles de efectivos policiales, las cientos de personas en distintos puntos de España que han condenado la represión violenta del PP en Catalunya, las numerosas colas para votar, los vecinos de la cacerolada, los mensajes y llamadas -de nuevo- para saber si “estás bien”.

Estos números son los nuestros. Los de la gente que quiere vivir tranquila, en paz, con derechos básicos garantizados y, en el caso de Catalunya como en el de cualquier otro pueblo del planeta, con el respeto a ejercer el derecho a decidir su futuro en un marco de completa democracia.

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JORNADA DE REFLEXIÓN · Hay que ser español para ser un catalán independiente

 

 

APUNTES SOBRE LA DEMOCRACIA DE CARA AL REFERÉNDUM DEL 1 DE OCTUBRE DE 2017 POR LA INDEPENDENCIA DE CATALUNYA

Barcelona. 30 de septiembre de 2017.

I. Hay que ser español para poder ser un catalán independiente
II. España para los españoles, Catalunya para los catalanes. ¿Y el resto?
III. Un voto real en un referéndum real en una democracia real

*

I. Hay que ser español para poder ser un catalán independiente

La última vez que me detuve a hablar con un miembro de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), saliendo de la estación de metro Fabra i Puig en Barcelona, me dijo prácticamente lo mismo que ya me habían dicho otros miembros de la ANC en anteriores ocasiones: los inmigrantes no podrán votar en el referéndum, pero os irá mejor en una Catalunya independiente. Si lo pasáis mal ahora, es por culpa de la Ley de Extranjería, específicó, y ésta es del Estado español. Ese señor con el que hablé, además me preguntó cuántos años llevaba yo viviendo aquí. “Si llevas más de diez años aquí, ¿por qué no te sacas la nacionalidad española ya?”. Os imaginaréis lo perpleja que me quedé cuando un catalán que pretende mejorar mis condiciones de vida, me manda a hacerme la nacionalidad con el Estado al que acaba de acusar del causante de todas mis desgracias.

Así las cosas.

Los inmigrantes extracomunitarios en España y Catalunya vivimos en el fuego cruzado. A veces somos los que levantamos esta tierra, haciendo el trabajo duro que, todos sabemos, nadie quiere -o nadie quería hasta que hubo crisis y de repente ya todos querían limpiar casas y cuidar ancianos enfermos-. Otras veces somos la mayor preocupación de la ciudadanía, ya que con nuestras costumbres de “bad hombres” como bien nos llamó Trump, venimos a desestablizar la tranquila y civilizada convivencia de los nacidos en el Primer Mundo.

Así las cosas.

Los inmigrantes extracomunitarios tenemos que cumplir una serie de reglas y requisitos para renovar nuestros carnets de residencia cada tantos años. Los que “más fácil” lo tenemos, somos los de las excolonias españolas. Nosotros adquirimos el derecho a solicitar la nacionalidad española tras dos años de residencia y trabajo en el territorio español. Importante aclarar que esto no significa que te la den. Repito: se adquiere el derecho a solicitarla, que es básicamente el derecho a pedir una “cita previa”. Por su parte, los ciudadanos de otros territorios fuera de la UE tienen que esperar para obtener el derecho a solicitar la cita previa muchos años más. Animaos a conversar con vuestros vecinos chinos, senegaleses, turcos o pakistaníes. Luego, haced cuentas sobre todo lo que uno puede cambiar, hacer y deshacer en esa cantidad de años, mismos que se pueden resumir en la frase “toda una vida”. Así que, mientras vamos sumando derechos de a poquito, los inmigrantes tenemos que cumplir toda la serie de obligaciones que tienen los ciudadanos con pasaporte español; aunque con consecuencias más graves si quebrantamos esas leyes, por supuesto.

La cosa es que, a pesar de que, desde la organización del referéndum del 1° de octubre parecen tener muy claras las injusticias y desigualdades de la Ley de Extranjería española, los años de residencia y trabajo continuado en territorio catalán no están siendo considerados para la participación. Como requisitos para votar hay que tener el pasaporte español (vuelta a la ironía) y tener “condición política de catalán”. ¿A qué se refiere esto? Hasta donde se nos ha explicado por parte de la organización, podría votar una persona de nacionalidad española y empadronada en Catalunya. Así que, ejemplificando, una persona española empadronada desde hace un año en Barcelona, tendría más derecho a decidir sobre el futuro de Catalunya que yo, que llevo más de diez años aquí. Esto me lleva a concluir que, si es que acaso hubo alguien de PDeCAT, ERC, CUP, ANC u Òmnium Cultural, a quien se le ocurrió poner la condición política de inmigrante en Catalunya sobre la mesa, seguramente recibió las mismas respuestas que yo:

a. Ya lo decidiremos cuando nos independicemos.

b. Que se saquen la nacionalidad española.

 

II. España para los españoles, Catalunya para los catalanes. ¿Y el resto?

En mi opinión, este procés se resume en “España para los españoles” y “Catalunya para los catalanes”. También en mi opinión, las naciones y los pueblos tienen el derecho a su autodeterminación. Y creo también, en la democracia, a pesar de que su perfección sea tan imposible de alcanzar como, digamos, para un periodista la completa objetividad. No obstante, su búsqueda debe estar siempre presente, debe ser un objetivo permanente, especialmente a la hora de plantear cuestiones de participación social. Como un referéndum.

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¿Residente o visitante? Crónica multicultural del #Cruilla2017

Desde hace algunas semanas colaboro con el portal La Réplica, lo que ha supuesto un lujazo a la vez que una enorme responsabilidad. Mis colaboraciones giran en torno a temas de actualidad relacionados con América Latina. Así bien, anteriormente he escrito sobre el escándalo de espionaje a periodistas y activistas en México. Y sobre las deportaciones masivas de pandilleros de la Mara Salvatrucha a El Salvador.

El día de hoy, me publican una reflexión nacida en el Festival Cruïlla de Barcelona, a partir de un encuentro totalmente inesperado, con Atréve-te-te como música de fondo.

Un fragmento:

Justo cuando Residente comenzó su famosa “Cumbia de los Aburridos” yo ya me había entregado al pasado urbano reciente de América Latina. Mis piernas también. Y en un momento de respiro, escuché: “¿Eres Ale Oseguera?”.

Me sorprendió sobremanera no reconocer el rostro de mi apelante: un chaval joven, moreno, de cabello corto y un poco más alto que yo. “¿Quién eres tú?”, le pregunté. Me contó que me había visto recitar en el CCCB, en el marco del Poetry Slam Barcelona. Que había escuchado mi “poema de la niña”, dijo, y que había comprado mi libro. Que le había encantado. Me dijo que ese poema le recordaba mucho sus raíces. “Yo nací aquí pero mi familia es de Perú”, me contó. Y ese poema, que habla de una joven que corre entre la abundante vegetación de la selva, que corta cocos y mangos, y que cambia lanza por fusil, le recordaba a su madre, a su hermana, a su abuela, y a todas las mujeres que habían luchado para que él pudiera estar hoy ahí, a mi lado, pegando saltos mientras Residente ya cantaba “Esto es una fiesta de locos / pero yo soy el único que no estoy loco”.

La crónica completa aquí: http://lareplica.es/residente-visitante-barcelona-cruilla-cultures/

YO FUI BECARIA DEL PROSTÍBULO POÉTICO – Tres años en el escaparate poético de Barcelona

Yo fui becaria del Prostíbulo Poético.

Foto: Diambra Mariani / Francesco Mion

Foto: Diambra Mariani / Francesco Mion

A quien no conoce este proyecto, ésta le parecerá una afirmación graciosa. Seguro habrá a quien le parezca provocadora y soez (es lo que tiene la palabra “Prostíbulo”).

Y quien conoce el proyecto -quien lo conoce de verdad- sabrá la magnitud del huracán de emociones que esa frase lleva consigo.

Yo debuté como becaria del Prostíbulo Poético de Barcelona hace más de 3 años. En la galería-taller de arte Corretger 5 del barrio del Borne. Esa noche actuaba, como parte del elenco, una mujer a quien había visto ganar, unos meses antes, un Poetry Slam. La verdad es que no recuerdo su poema ganador, pero sí lo que me había sorprendido de ella: la entereza y pasión con la que recitó sus textos ante cientos de personas en el CCCB.

Aquella primera noche como parte del elenco del Prostíbulo Poético, yo llevaba puesto un tutú de encaje, corsé y liguero. Era el dresscode del espectáculo: cabaret a la usanza de los años 20. En la vida habría pensado llevar en público prendas tan reveladoras como aquellas. Y sin embargo, la verdadera desnudez estaría en el momento en que, vestida de “Marea” -mi alter ego dentro de la compañía-, recitaría en voz alta y ante decenas de personas un texto mío. Mi “Cama Vacía”, tan personal, íntima y privada como lo es la poesía para su autor o autora.

Quien ha estado en el Prostíbulo Poético conoce de primera mano lo que la poesía puede hacer con nosotrxs durante las pocas horas que dura el espectáculo. El modus operandi del Prostíbulo Poético es un acto de transgresión.

Los juegos de poder que se dan ahí, tirando únicamente del arte como arma, logran romper las barreras de la cuarta pared, de la monotonía, de la timidez, de los géneros y las clasificaciones. El Prostíbulo Poético apela a la honestidad de la desnudez. Tiene como objetivo provocar y emocionar por al menos tres de los cinco sentidos. Prefiere que te lleves una experiencia amarga, rabiosa o triste, antes que dejarte indiferente. Y créanme, después de un recital “privado” con alguien del Prostíbulo Poético, es imposible quedar indiferente. Ni como público, ni como intérprete. ¿El objetivo? Que ambas partes (espectador-cliente y poeta-puta) puedan compartir poesía. La poesía de la noche. De la vida.

*

Antes de mi primera noche en el Prostíbulo Poético, yo sufría de pánico escénico. A pesar de haberle dedicado varios años de mi vida al teatro, no podía físicamente leer textos propios en voz alta y con audiencia. Ni siquiera en el más pequeño e íntimo recital de micro abierto. Se me secaba la garganta, sudaba, perdía la voz… No me pasó nunca cuando participé en representaciones escénicas con textos de Wilde, Rulfo, Sabines, Sor Juana o Shakespeare. ¡Por supuesto que no! Contar con sus letras es como tener un súperpoder. Pero mis textos…

Por aquella época sucedieron dos cosas involuntariamente encadenadas. Dos autobuses lanzadera:
1. Entrevisté para la revista LeCool (con la que colaboré hasta el año pasado) a la actual directora del Prostíbulo Poético, Sonia Barba, a propósito de su obra de teatro Bingo.
2. Conocí a Belén Berlín en un taller de performance poético que dirigían Tatiana Sánchez Garland y Gonzalo Escarpa. (El último día del taller conocí a Iván Hombreperro, pero esa es otra historia).

Para no hacer el cuento largo, ambas me invitaron a probar suerte en el Prostíbulo Poético. Y no sin poner resistencia, finalmente acepté.

Tres años después, aquí estoy. Viendo como crece ya no únicamente el Prostíbulo Poético, llegando a ciudades como París, Caracas, Valparaíso, Londres… Sino todos los eventos relacionados con la poesía en Barcelona.

Podríamos pasar horas (y me encantaría hacerlo) tirando de los hilos de nuestra historia reciente como sociedad para saber cómo hemos llegado a un momento en el que un evento de literatura oral llega a congregar a casi 1000 personas un día de fútbol. O el fin de semana de las rebajas. Cómo un grupo de poetas pasa de recitar en un bar a actuar en un teatro lleno. Cómo nacen, crecen y se reproducen los colectivos y las compañías de performance poético. Cómo las distancias se han acortado cuando se trata de ir a escuchar poesía. Cómo han logrado algunos poetas y performers de la palabra irse de gira (incluso giras trasatlánticas o a países donde no se habla castellano) con gastos pagados.

No cabe duda de que, en Barcelona (y en ciudades periféricas como Santa Coloma, Badalona, Sant Boi de Llobregat o Mataró), la poesía goza de una buena salud. ¡Enhorabuena!

Podríamos enumerar a quienes tienen el mérito de esta buena racha. Y en esa lista veremos nombres de escritor@s, promotor@s, actores y actrices, editor@s, performers, público, músic@s, bailarin@s y un largo etcétera. Es a la poesía y a lo que representa, y es a todas estas personas, a quienes debemos que, con todo y lo que nos está cayendo como sociedad en pleno 2016, podamos seguir haciendo de la literatura una fuente con la que calmar nuestras sed y vacíos.

*

En los últimos tres años yo he crecido también. Muchísimo. ¿Como poeta? No sé. Espero. Pero sí que siento que he crecido como persona gracias a lo que muchos llamamos poesía.

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Firma de libros – Sant Jordi 2016

POSTER-SANT-JORDIOK

Mi segunda festividad favorita del año será, este 2016, mil veces más especial. Estaré firmando mi libro “Tormenta de Tierra” en el corazón del barrio de Gracia y en las Ramblas.

Dicen que lloverá en Barcelona, pero seguro se refieren a la Tormenta de Tierra. ;)

A las 18:30 recitaré algunos de mis textos en un escenario cerca del Arco de Triunfo.

A todos los que estáis en Barcelona, ¡os invito a pasar a saludarme! Estaré muy contenta de veros :)

 

 

SEPTIEMBRE: BANDERAS Y ORGULLO NACIONAL

Bandera_Cataluña

Hace casi ocho años que vine a parar a este pedacito del mundo llamado Catalunya. Y desde entonces, cada septiembre me toca enfrentar dos criterios distintos con los que se vive el orgullo nacional (que no el nacionalismo): México y Catalunya. Cada año, me siento a observar cómo un trozo de tela, que simboliza un pedazo de tierra, puede generar emociones tan dispares. Cada año toca volver a la Historia.

Me emocionan los movimientos colectivos. A pesar del individualismo imperante, concluyo que la tierra siempre nos une. Para bien o para mal. La tierra. El espacio donde vivimos, crecemos, comemos, conocemos a nuestros amigos, nos enamoramos, formamos familias, trabajamos, nos desarrollamos, reímos, bailamos, lloramos… En fin, vivimos. Es en donde echamos las raíces que se encontramos el motivo para hacer a un lado las discrepancias.

Yo vine a Catalunya porque creí que aquí podría desarrollar mi vida de una manera mucho más fructífera. No puedo decir que ha sido fácil, ni que lo haya logrado del todo. Pero eso no tiene que ver con constituciones, normativas, partidos políticos, ni religiones, ni siquiera con banderas de unos u otros colores. Tiene que ver con la vida misma, y por ello, Catalunya, gracias.

Porque, a pesar de las penas y los errores, yo he podido crear aquí mi submundo. Y hasta ahora está siendo fantástico. Aquí es donde he conocido a todos aquellos a quienes doy gracias también. A mi familia catalana de nacidos aquí y nacidos en cualquier parte. Porque como yo, eligieron este pedazo del mundo para quedarse. Y por algo será…

Espero que todos en Catalunya, independientemente de las visiones político-electorales-administrativas, hayáis tenido una buena Diada, llena de optimismo de cara al futuro que se construye cada día en esta geografía.

SUSANA CLERICI (PP): “SE ESTÁ ESCONDIENDO LA MALA GESTIÓN DEBAJO DE LA BANDERA”

Publicado en De Política, Historia y otros Superhéroes

Si hay un partido que se opone con claridad y firmeza a que Catalunya se separe de España es el Partido Popular (PP). Desde los desafortunados comentarios del Ministro de Educación sobre la importancia de “españolizar” Catalunya, pasando por el “España no es viable sin Catalunya” del Ministro de Justicia. Esta misma semana, el Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, anunció en Barcelona que “nadie va a sacar a Cataluña ni de España ni de Europa”.

Desde diferentes medios, el PP ha anunciado los riesgos de que Catalunya se independice, sobre todo en materia de tratados internacionales. Como siempre, en este proceso, el colectivo inmigrante sería el más afectado. Susana Clerici, responsable de Inmigración del PP ha alertado de las posibles pérdidas de tarjetas de residencia, la invalidación de títulos homologados, estancamiento de procesos de nacionalidad, e incluso, lo que pasaría con las cotizaciones a la Seguridad Social. Ante este panorama separatista el PP tiene una única propuesta: quedarse en España.

Susana Clerici es abogada. Nació en Argentina, hace 20 años que vive en Catalunya y 13 que milita en el PP. Desde hace 4 años se encarga de la Secretaría de Inmigración, un colectivo al cual el partido no le prestaba atención hasta que la actual candidata a la Presidencia de la Generalitat, Alicia Sánchez-Camacho, lo dirige. Su tarea es llevar con claridad su mensaje de integración y reforzar los lazos de España con los latinoamericanos. Ha sido concejala en Sant Andreu de Llavaneras durante 3 legislaturas, donde ha sufrido discriminación por su origen. “A mí me han dicho que los del PP son unos xenófobos. Y yo contesto: ¡pero si la del PP soy yo!”, comenta. A pesar de que habla catalán, denuncia la imposición que se hace de esta lengua y la división en ciudadanos de primera o segunda categoría por el idioma. Considera que el debate independentista es una cortina de humo para tapar la mala gestión de CIU.

Lee la entrevista completa en