DINERO OCUPADO

ROJO

Dicen que dinero llama a dinero
¿No sería mejor que pobreza llamara a dinero?
Así los que tienen compartirían con los que no
y borrararíamos ghettos y desencuentros.

Dicen que dinero llama a dinero
Por eso pierdo conocidos
y a diario posibles amigos.
El amor se mide con mi déficit bancario
El cariño tiene más ceros que un calendario.

Rojos son los valores
rojos los corazones del día del amor
rojos son los cheques
y rojas las puestas del sol
intercambiamos los números de teléfono
sólo si son Iphones los dos.

Dicen que dinero llama a dinero
pero a mí siempre me da ocupado
no hay tono de marcación,
tengo el número equivocado
Dinero, me llamas
y yo que desactivé el buzón.

MEDIOCRE

pistola

Mediocre es:

1. Esperar que lo que son sólo migajas se conviertan mágicamente en una barra de pan.

2. Creer que aquel que se llevó a Suiza y a Uruguay el dinero de tus impuestos puede ayudarte a desenmascarar al líder que tú elegiste y que es el mismo que está permitiendo la venta de tus tierras, tu agua, tus recursos y tus libertades.

3. Seguir esperando que una huelga general, una acampada o una revolución de manos levantadas sea el útero donde crecerá el héroe nacional que te sacará de tu depresión.

4. Esconderte bajo el antifaz del cinismo porque te duele aceptar que la realidad es mucho más hermosa de lo que te hace creer la televisión. Negar que la música relaja, que la caricia del sol del verano es necesaria, y que tus vecinos pueden ser tus amigos.

5. Leer la Vice y sentirte irreverente.

6. Cobrar por una enseñanza inexistente sólo porque parece que sabes más, y darle al alumno un diez para que vuelva a matricularse el año que viene.

7. Cerrar el balcón con candados sólo porque alguna vez te entraron moscas en casa.

8. Negar que el amor existe porque es una reacción química del cerebro. Si es una reacción química, ¿no está científicamente comprobado que el amor es real?

9. Decir que te gusta el guacamole porque has comido la pasta verdosa que la marca Old El Paso llama guacamole.

10. Estar convencido de que Estados Unidos es un mejor país que aquél en donde naciste.

11. Creerte especial sólo porque alguien te elige a ti por sobre la televisión.

12. Creerte especial sólo porque alguien te elige a ti por sobre la literatura.

13. Hacer pasar tu hambre por arte, cambiarla por dinero, pero seguir sin comer.

14. Infravalorar la ingenuidad.

15. Tener miedo.

TINTA BLANCA

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Salí de tu casa al sol de un día de primavera, al sol que no había visto dentro de esa casa de balcones clausurados con los candados de un pasado que aún no puedes dejar atrás. Salí sintiéndome vacía y rota. Tenía ganas de más, de todo lo que intuyo podrías darme. Me temblaban las piernas como tiemblan ahora los dedeos de la mano con la que dejo resbalar el bolígrafo sobre el papel en este baile solitario.

Tu boca, escasa en besos, abundante en citas de Kafka, Kundera y Cortázar, repiten sin cansancio la métrica del amor consonante. La tinta que escurre por la punta del bolígrafo es la que te abre mis piernas cuando me dejas hacerte el amor entre sombras palpitantes y ganas inconclusas de un aquí-ahora.

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CAMA VACÍA

Es aquí donde el vivo agoniza, donde el ahogado tira la última patada, donde se revuelve el berrinche orquestado. Yacen al medio las ganas de tenerlo todo, la soberbia del nadapoderoso, la vergüenza, el pánico, la vida desconocida. Tanto como el despido premeditado y el no saber pedir perdón a tiempo.

Me buscas entre los pliegues de las sábanas. Sin encontrarme. Te dejo pistas en los dobleces para que sigas. Finjo ser la perseguida. Todo para que, cuando me detenga, ya tu último aliento me mande a la mierda. Desde mi esquina envuelta, veo todas esas cajitas de souvenirs en la estantería. Las que no tengo el valor de cerrar y olvidar. Y lamento las ganas pendientes, las promesas de papel. Me siento como deberías sentirte tú porque esto no corresponde a mi sexo, sino al masticado cliché del tuyo. Quisiera ser como tú ahora, quisiera ser como la que he sido antes, para entonces flotar eternamente hacia el vacío de mi tumba, el hueco por el que nunca debí haber asomado la cabeza. Volver a la cómoda oscuridad de la queja y el resentimiento.

No tengo tiempo, ni pensamientos, ni corazón. Los consumí todos antes de que tú llegaras. Me comí tu manzana, entera, y escupo ahora las semillas en el hueso poroso en el que mi piel se ha transformado. Soy la planta marchita de un balcón sobreiluminado. En este macetón  ya nunca florecerá nada. Y lo lamento tanto, tanto, tanto, tanto.

En el pecho llevo el cráter de una guerra antigua que pretendo socavar, para que siga pareciendo la herida abierta que ya no es. Sonrío por no molestar, y por no llorar veo la televisión. Me hago infusiones de besos inexistentes, de amores sobrehumanos. Continúo devorándote en virtualidades y palabras de aire. No tengo nada si no estoy contigo, pero el vacío es la cama del perpetuo abandonado(r).

✼ Life in love: a red-light lie

I hate myself when I’m in love. I stop. Time stops. Life stops. Everything’s bathed by a red light inside a traffic light. Green stops coming. Suspense. I’m suspended in the air, eyes wide open. Everything around me seems to be frozen, but just for a second, one little and insignificant second. So here’s the trick: The world doesn’t stop. It never does, it never did. So you lose a second, and with it, the equilibrium, the balance, the rhythm, the clues, the way, the map. You could lose everything if it wasn’t because you cannot die. You can’t be killed by love. And that may be the problem of it.

When love paralizes you, you lose yourself. You start to be concerned, to get desperate. People around you are a second away and you can’t catch up with them. So your boss hates you, your fail your mates, your family worries about your absences. You’re stuck. Stuck in someone else’s body and you start living a red-light lie where you’re suspended in the air, smiling like a fool. In the meantime, preoccupation grows inside. It’s a little Big Bang. Love is always preceded by an explosion, the zero where everything starts.

Was I in love? Was I just happy? Or was it just that I’d smoked a lot? None of my questions had answers. All I had was this fucking tickling that made me move on, destroy the barriers, climb the walls, enter his bedroom. Relax.

* Versión en castellano.

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✼ Tan lejos como una vez al mes

A se encuentra con C una vez al mes, sobre todo si baja la temperatura. Y A ya no se acuerda de él, y C menos. Pero algo entiende ella del aire, y siente que C no se ha ido nunca, aunque ya no lo reconozca, ni siquiera lo mire. Y C sabe que su vida podría haber sido diferente a la que quería. Y sabe que quizá sería más grande y más dolorosa. Sabe que él eligió no estar allí. O que llego tarde. Y sabe que todo fue cuestión de tiempos. Lo sabe, pero no se acuerda. Por eso, una vez al mes, cuando se topa con A, siente calor, mucho calor. El que le faltó, el que le deben. Y a A le falta eso, lo que a C todavía le mueve. A A no le falta el combustible, le sobra el frío. Y por eso A y C se (des)encuentran una vez al mes, para sentir que estuvieron perdidos, violentados, ofuscados y completamente (in)completos.

(Y aún en la compañía se preguntan: ¿Dónde estás?)