México: políticas de la Edad Media para el siglo XXI

Foto: Reuters/BBC

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Querer criminalizar el aborto y creer que sin “Familia Tradicional” no hay patria o Dios, en pleno 2016, es de irresponsables. Detrás de la fe “en Dios” en la que se escudan quienes defienden esta idea, esconden un profundo miedo y odio. Lamentablemente,  a veces sin saberlo. Son personas peligrosas. La gente que salió ayer a la #MarchaXLaFamilia en México es peligrosa.
Entiendo que en una región como el occidente de México, donde en los años 30 del siglo XX se levantaron en armas campesinos y otros civiles, manipulados por los curas, en nombre de Cristo Rey, hoy se lleve a cabo una marcha en contra de las familias que no sean mamá-papá-hijos. Entiendo que se lleva en la sangre el oscurantismo católico. Pero no porque sea lógica la Historia y su naturaleza cíclica es justificable que un grupo de intolerantes pretenda manipular las leyes del país.

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HERIDAS DE GUERRA (para Grund Magazine)

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IMG_3638 En febrero del año 2012 hice una promesa. Prometí contar una historia. Lo hice después de preguntar “¿y qué se puede hacer?”. Se la hice a alguien que intentaba dedicarse al periodismo. Una persona que repite el documental, sobre una guerra que vivió su padre, todos las tardes de todos los días del año en el bar que administra. Para que el mundo se entere, para que la Historia no se olvide.

IMG_3687Es difícil olvidar algo tan doloroso cuando se construye a partir de las cenizas del dolor. Phonsavan nace de una muerte, crece con su cadáveres, y se construye con las armas de su propia destrucción. Se reproduce gracias a que la vida sigue, por inercia. Es imposible no saber qué es una guerra cuando el techo de tu casa, el plato en el que comes, la silla en la que te sientas, están hechas de metal de proyectiles y bombas desactivadas. Es difícil mirar el horizonte, unas montañas verdes, espesas imponentes, unos picos que tocan y penetran el cielo, una tierra roja y fértil, y no quedar paralizado por su belleza, sino por el miedo que te provocan.

Cuando conocí a Milan, le pedí que me contara la historia y la de su ciudad. Nos sentamos en la mesa de su bar diminuto. Él fumaba, cigarrillo tras cigarrillo.Yo bebía té de gengibre, recuerdo. Hacía mucho frío. Él hablaba lejos de la grabadora, y yo, a veces con vergüenza, a veces con ahínco, se la acercaba más y más a la voz. Sabía que debía registrar aquello, porque era tan abrumador que no podía ser digerido al momento

Y le dije que escribiría sobre esto, que intentaría que el mundo conociese su historia. El bombardeo a Laos ha sido una de las injusticias más tremendas en la historia de la humanidad. En mi caso, una que pude ver de cerca, con la única opción de hablar de ello, a quien pueda y quiera escucharlo. Ojalá sean muchos, porque al menos,

Sé que la publicación de este artículo es tardía. Ha sido culpa mía en parte, pero también debo decir que han sido escasos los interesados en este tema. Que no es un tema de actualidad, que Laos está muy lejos, que muy pocos podrían ubicarlo en el mapa, eso es lo que me han dado a entender las constantes negativas con las que me topé cuando intenté colocarlo en algún medio de comunicación. Tanto en España como en México. Sin embargo, creo que nunca es tarde para repasar la historia e intentar entender el mundo en el que vivimos. Laos no está tan lejos.

PHONSAVAN, LAOS: LA HERIDA ABIERTA DE UNA GUERRA QUE NO FUE, publicado en el No. 3 de la revista -ahora virtual- Grund Magazine (página 14 del documento PDF, 26 real).

INMORTALIDAD Y TRASCENDENCIA

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Somos el presente, el pasado y la posibilidad del futuro.

La vida es mutable pero no deja de ser nuestra. El futuro también. “Ser” es un concepto atemporal, pero no sabemos controlar esa atemporalidad. Por eso buscamos la vida eterna y la trascendencia. Esa inmortalidad puede ser sólo materia, porque al fin y al cabo todo es materia o producido por la materia, y la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Somos inmortales porque somos moléculas.

Una vez que se comprende que la inmortalidad es meramente material, y que la trascendencia no depende sólo de ti, sino de una cantidad innumerable de factores externos, se separan conceptos de inmortalidad y trascendencia. Ésta última depende de la felicidad. El fin último es la felicidad. No se puede, y quizá ésta es la única certeza, cambiar el mundo como el todo que es. Cada quien puedes modificar el microuniverso del que es parte, y crear reacciones en cadena. Se pueden ralentizar los procesos ya en marcha, desde los ecológicos hasta los políticos. Se puede atrasar el momento de la autodestrucción con el aleteo de una mariposa o un sueño incomprensible.

La autodestrucción de la especie humana comenzó con lo que llamamos “aparición del homo sapiens”. Serlo involucra la autodestrucción misma, quizá no por instinto, porque el instinto es el de la supervivencia. Pero en el momento en el que el ser humano no tiene conciencia de “manada”, no se siente parte de nada (ni del cosmos, ni del planeta, ni de su especia), aparece la contradicción le hace boicotear su propia existencia. Así desde el principio de sus días.

El ser humano es incapaz de desarrollarse física, mental y espiritualmente a la par de su entorno. Su desarrollo va en retroceso, y cada vez es menos independiente. Su vida, trascendencia, felicidad, y subsistencia están ligadas totalmente a cuestiones materiales no renovables y prescindibles (máquinas, cremas, dinero), sin que logre racionalizar el autoboicot al que está sometido. Ha sido incapaz de generar un arraigo biológico a su tierra, al planeta y a sus cohabitantes. Ese desapego le provoca ansiedad e inseguridad, y por ende le vuelve violento. Le hace “dominar” tierras, cosas y a otros seres vivos. Le provoca una avaricia desmedida que tiene su raíz en el miedo a morir. Todo lo que la incertidumbre le genera es contrario a la adaptación que le llevaría a la verdadera trascendencia: el sentimiento de pertenencia.

AÚN NO LO APRUEBAN

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–¿Con qué criterio reducimos el gasto en Sanidad?, se pregunta el partido en el gobierno.

–Pues se me ocurre que, como una mujer que desea convertirse en madre lo hará a toda costa, ¿para qué le damos asistencia del Estado? Si lo van a hacer de todos modos, que a nosotros nos cueste lo menos posible.

–¿Y si no puede quedarse embarazada?

–Mejor, menos niños pobres. Que lo de Jonathan Swift no lo aprueban todavía…

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UNO NO ALCANZA

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Vas encontrándote con mucha gente maravillosa últimamente. Ningún hijo de puta, ningún aspirante a enemigo público. Sólo prospectos a amigos, cómplices, amantes, hermanos. Son tantos que a veces parece que tu corazón se queda pequeño. Quisieras hacer franquicias de ese corazón y dejar de trabajar para tener conversaciones individuales con cada uno de ellos, irte a un concierto, tomarte un café. Pero no sabes ni por donde empezar. Te paralizas porque te sientes tonta. Quizá sólo sean imaginaciones tuyas y no haya dos vías en este juego de locos. Es imposible que tu vida parezca sacado de anuncio mediterráneo de cerveza. Pero luego vuelven a tocarte la puerta, a hacer sonar tu móvil, a decirte alguna cosa. Y piensas: no todo está perdido. Hay demasiada gente maravillosa en este mundo como para que así sea. Tenemos suerte de tenernos. Tengo suerte.

REFLEXIONES SOBRE EL 8 DE MARZO

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DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA
El Día Internacional de la Mujer Trabajadora o Día Internacional de la Mujer conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Se celebra el 8 de marzo. (Wikipedia dixit)

REFLEXIONES SOBRE ESTA JORNADA (Ale dixit)
1. ¿Quién es la mujer trabajadora? ¿O es decir que este día sólo “festejamos” a aquellas que tienen una nómina o pueden emitir facturas? Y si no es así, ¿qué? A mí ya me parece suficiente trabajo el ser ama de casa o criar hijos. Si se supone que este día es para defender la igualdad, entonces, ¿por qué el nombre ya en sí es discriminante?

2. Si ya estamos valorando a la humanidad en términos laborales, ¿para cuándo un día internacional del hombre trabajador? ¿O no es necesario porque ya por ser hombre eres un trabajador innato?

3. Queda muy lindo atiborrar blogs, facebooks y twitters con fotos de chicas buenorras y pin-up girls haciendo algo: leyendo, ensamblando piezas, posando guapísimas, cargando bebés. Sobre todo si son hombres los que postean eso en señal de empatía. Pero si mañana se van a ir de putas. O les van a pagar menos a sus empleadas que a sus empleados. O van a colgar fotos de aspirantes a conejitas Playboy despatarradas. O les van a decir, como en mi caso, que “no queda bien que una mujer lea las noticias en antena”… eso tiene otro nombre: hipocresía.

4. El Día de la Mujer (Trabajadora) no es algo para enorgullecerse, chicas, es algo para avergonzarse, humanidad. Que en pleno 2013 todavía sea mandatorio tener una jornada internacional para recordarnos que somos iguales es que no hemos superado la etapa de primates.

5. Quedas como un imbécil si haces chistes machistas. Siempre, pero sobre todo hoy. Te discriminas a ti misma si cuentas chistes feministas. Siempre, pero sobre todo hoy.

6. Si la mujer ha tenido que masculinizarse para conseguir la igualdad. ¿Por qué es tan sorprendente que el hombre tenga que feminizarse? ¿Por qué es tan aterrador el lado femenino tanto para hombres como mujeres? Ahora mismo, parecería como si desear tener hijos fuera sinónimo de fracaso cuando es algo natural en una mujer. Y ahora mismo, parece que poner más atención al “hogar” para un hombre, sea casi sinónimo de perder el pene.

7. Ser mujer no es una opción (en la gran mayoría de los casos), no es un logro ni un premio. Es una casualidad cromosomática. Felicitarme por la puntería del esperma de mi padre me parece superficial. ¿Por qué mejor no lo felicitamos a él?

8. Si el hecho de ser mujer es digno de congratularse, no es por tener ovarios, vagina y glándulas mamarias que alimentan humanos, es por sobrevivir a las normas de la “sociedad” con todo y su cuerpo. Porque lo que a mí me cuesta 100, a un hombre, sólo por serlo, le cuesta 50. O menos. Parece mentira, sí. Pero aún en las sociedades más modernas, sucede.

UN ANCIANO MIRA UN ESCAPARATE

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¿Qué me entristece?

Me entristece una persona que mira un escaparate. Sobre todo si es una persona mayor. 

Más aún si es un hombre. 

Para las mujeres, ver escaparates es normal. Es casi un vicio. 

Pero si es un hombre… 

La mirada de un hombre ante el escaparate es un anhelo, un deseo quimérico e inalcanzado.

Algo que debía ser.

Es el peso del trabajo insuficiente, de la responsabilidad antropológica, de la herencia de sus propias leyes. 

La nostalgia de la fantasía. 

La imposibilidad de un hombre frente a un cristal, con el reflejo escrupuloso de sus arrugas y su impotencia, es la ruina.

El vacío 

Y es lo más triste que me ha tocado ver en la vida.