SEPTIEMBRE: BANDERAS Y ORGULLO NACIONAL

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Hace casi ocho años que vine a parar a este pedacito del mundo llamado Catalunya. Y desde entonces, cada septiembre me toca enfrentar dos criterios distintos con los que se vive el orgullo nacional (que no el nacionalismo): México y Catalunya. Cada año, me siento a observar cómo un trozo de tela, que simboliza un pedazo de tierra, puede generar emociones tan dispares. Cada año toca volver a la Historia.

Me emocionan los movimientos colectivos. A pesar del individualismo imperante, concluyo que la tierra siempre nos une. Para bien o para mal. La tierra. El espacio donde vivimos, crecemos, comemos, conocemos a nuestros amigos, nos enamoramos, formamos familias, trabajamos, nos desarrollamos, reímos, bailamos, lloramos… En fin, vivimos. Es en donde echamos las raíces que se encontramos el motivo para hacer a un lado las discrepancias.

Yo vine a Catalunya porque creí que aquí podría desarrollar mi vida de una manera mucho más fructífera. No puedo decir que ha sido fácil, ni que lo haya logrado del todo. Pero eso no tiene que ver con constituciones, normativas, partidos políticos, ni religiones, ni siquiera con banderas de unos u otros colores. Tiene que ver con la vida misma, y por ello, Catalunya, gracias.

Porque, a pesar de las penas y los errores, yo he podido crear aquí mi submundo. Y hasta ahora está siendo fantástico. Aquí es donde he conocido a todos aquellos a quienes doy gracias también. A mi familia catalana de nacidos aquí y nacidos en cualquier parte. Porque como yo, eligieron este pedazo del mundo para quedarse. Y por algo será…

Espero que todos en Catalunya, independientemente de las visiones político-electorales-administrativas, hayáis tenido una buena Diada, llena de optimismo de cara al futuro que se construye cada día en esta geografía.

VIVO MÉXICO

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A pesar de los resentimientos y las diferencias no resueltas, es imposible negar que el origen de México —como cultura y país— está en la llegada de Colón al continente americano. ¿Que lo de descubrimiento queda racista? Quizá. Pero para la Historia oficial, América no existía —y a veces tampoco parezca que existe en pleno 2013—, y antes de Hernán Cortés no habían mexicanos.

Nuestra cultura nace de la mezcla de macho ibérico con hembra azteca, o maya, o totonaca o de cualquier pueblo a donde iban de tour los primeros exploradores. Le daban a todo lo que se movía. ¿Y cómo no? Después de toda una vida de represión sexual y mojigatería cristiana, el modus vivendi azteca parecía la verdadera espiritualidad. Todo en conexión con la naturaleza pero con mucha pasión en la sangre. No por nada eran un pueblo guerrero que tenía sometido a todo el mundo por aquellos lugares; una especie de imperio romano, si les gustan las analogías. Era, digamos, lo que el yoga y la meditación son ahora a nuestra estresada cultura “occidental”; pero mezclado con armas, sangre y destrucción a lo película de Tarantino. Aquellos hombres, que además habían estado encerrados en un barco durante meses enteros, habían efectivamente llegado al paraíso.

Todo hubiera ido de maravilla. Los tripulantes de la Niña, la Pinta y la Santa María (las tres carabelas que llegaron a América) se habrían hecho perdedizos. ¿A qué volver? ¿A quién? Si todos eran exconvictos, ratas, lo que la sociedad de entonces catalogaba como escoria. Estoy segura de que se hubieran quedado allí de no ser por el fanatismo monárquico-religioso de algunos como Cortés, Guzmán o Narváez. Si ellos no hubieran ido a contarle del descubrimiento a Isabel, la hubieran todos mandado a tomar por culo y a vivir la vida loca.

En la escuela y en la vida cotidiana nos cuentan que la caída del Imperio Azteca la forjaron los españoles con abusos, que se robaron todo, que violaron a las mujeres. ¿Tres barcos? Eso es ser muy ingenuo. La conquista de México la hicieron los mexicanos. Fue una especie de guerra civil en la que un agente extranjero armó a los rebeldes para que derrocaran al emperador. Luego, lo normal: caído el tirano, el gobierno lo ponen los que ganan. Los gobernantes eran títeres al servicio de su majestad y el pueblo mexicano, aún en periodo fetal, pasaba hambre y penurias. Para cuando estuvo listo para nacer tenía dos opciones: morir o matar. Y entre todos decidieron matar. La Nueva España pasó a llamarse México, con todo lo que eso conlleva: crisis de identidad, inexperiencia, y más abusos e injusticias. La vida misma, vaya.

No sé cómo lo hemos hecho los mexicanos desde que somos país porque, si bien hay diferencias abismales entre los del norte, los del sur, los del este y los del occidente, todos de alguna manera encontramos el mínimo común denominador. A veces es algo sólido, como la religión o la comida, a veces es algo frágil, como el fútbol o el himno nacional. Y eso es lo que hace que aún no nos hayamos exterminado entre nosotros. Aún.

México, como cultura, como nación, como país, y como territorio, atraviesa hoy mismo por una crisis, la crisis de confianza más grande que se haya tenido en la Historia. Nos hemos creído que el enemigo está dentro, que tenemos que mutilar una parte de nosotros para seguir viviendo. Nos declaramos la guerra, le cerramos la puerta al vecino, hablamos de “los otros”, los malos, los que vienen de un pueblo del norte, los que vienen del sur, los que vienen del Golfo. México es un país al borde del suicidio.

La celebración de hoy debería apelar a lo que tenemos en común. Debería ser una tregua, no un negocio de maquillaje para el centro de la capital. Debería ser una protesta multitudinaria hacia lo que nos ha separado, hacia las injusticias de quienes nos han gobernado, y una reconciliación: la del empresario con el agricultor, la del descendiente de judíos con el descendiente de mayas, la del religioso con el ateo, el hombre y la mujer, el ibérico y la indígena, el blanco y el moreno. Tendríamos que volver a fundarnos, pero no con base en el odio y el miedo que hoy impera en la nación, sino con la seguridad de que somos y tenemos algo valioso que aportar al mundo y a nosotros mismos. Tal vez toca encontrar esa paz, primero dentro de nosotros, para después instaurarla a lo largo del país.

Hoy, 15 de septiembre de 2013, gritamos “Viva México” por instinto. Muy en el fondo, queremos enfundarnos con la bandera como nos contaron que hicieron los niños héroes. Queremos que las águilas, las plantas, los monumentos, las canciones e incluso el fútbol, tengan sentido. Queremos que haya valido la pena. Es por esto que deberíamos poder salir todos juntos a la calle. Y que sea el viento de septiembre el que haga resonar el “¡Viva!” en todo el país, no el volumen del televisor. Al menos para darnos cuenta de que ni hemos muerto ni nos han matado.

HERIDAS DE GUERRA (para Grund Magazine)

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IMG_3638 En febrero del año 2012 hice una promesa. Prometí contar una historia. Lo hice después de preguntar “¿y qué se puede hacer?”. Se la hice a alguien que intentaba dedicarse al periodismo. Una persona que repite el documental, sobre una guerra que vivió su padre, todos las tardes de todos los días del año en el bar que administra. Para que el mundo se entere, para que la Historia no se olvide.

IMG_3687Es difícil olvidar algo tan doloroso cuando se construye a partir de las cenizas del dolor. Phonsavan nace de una muerte, crece con su cadáveres, y se construye con las armas de su propia destrucción. Se reproduce gracias a que la vida sigue, por inercia. Es imposible no saber qué es una guerra cuando el techo de tu casa, el plato en el que comes, la silla en la que te sientas, están hechas de metal de proyectiles y bombas desactivadas. Es difícil mirar el horizonte, unas montañas verdes, espesas imponentes, unos picos que tocan y penetran el cielo, una tierra roja y fértil, y no quedar paralizado por su belleza, sino por el miedo que te provocan.

Cuando conocí a Milan, le pedí que me contara la historia y la de su ciudad. Nos sentamos en la mesa de su bar diminuto. Él fumaba, cigarrillo tras cigarrillo.Yo bebía té de gengibre, recuerdo. Hacía mucho frío. Él hablaba lejos de la grabadora, y yo, a veces con vergüenza, a veces con ahínco, se la acercaba más y más a la voz. Sabía que debía registrar aquello, porque era tan abrumador que no podía ser digerido al momento

Y le dije que escribiría sobre esto, que intentaría que el mundo conociese su historia. El bombardeo a Laos ha sido una de las injusticias más tremendas en la historia de la humanidad. En mi caso, una que pude ver de cerca, con la única opción de hablar de ello, a quien pueda y quiera escucharlo. Ojalá sean muchos, porque al menos,

Sé que la publicación de este artículo es tardía. Ha sido culpa mía en parte, pero también debo decir que han sido escasos los interesados en este tema. Que no es un tema de actualidad, que Laos está muy lejos, que muy pocos podrían ubicarlo en el mapa, eso es lo que me han dado a entender las constantes negativas con las que me topé cuando intenté colocarlo en algún medio de comunicación. Tanto en España como en México. Sin embargo, creo que nunca es tarde para repasar la historia e intentar entender el mundo en el que vivimos. Laos no está tan lejos.

PHONSAVAN, LAOS: LA HERIDA ABIERTA DE UNA GUERRA QUE NO FUE, publicado en el No. 3 de la revista -ahora virtual- Grund Magazine (página 14 del documento PDF, 26 real).

AÚN NO LO APRUEBAN

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–¿Con qué criterio reducimos el gasto en Sanidad?, se pregunta el partido en el gobierno.

–Pues se me ocurre que, como una mujer que desea convertirse en madre lo hará a toda costa, ¿para qué le damos asistencia del Estado? Si lo van a hacer de todos modos, que a nosotros nos cueste lo menos posible.

–¿Y si no puede quedarse embarazada?

–Mejor, menos niños pobres. Que lo de Jonathan Swift no lo aprueban todavía…

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REFLEXIONES SOBRE EL 8 DE MARZO

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DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA
El Día Internacional de la Mujer Trabajadora o Día Internacional de la Mujer conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Se celebra el 8 de marzo. (Wikipedia dixit)

REFLEXIONES SOBRE ESTA JORNADA (Ale dixit)
1. ¿Quién es la mujer trabajadora? ¿O es decir que este día sólo “festejamos” a aquellas que tienen una nómina o pueden emitir facturas? Y si no es así, ¿qué? A mí ya me parece suficiente trabajo el ser ama de casa o criar hijos. Si se supone que este día es para defender la igualdad, entonces, ¿por qué el nombre ya en sí es discriminante?

2. Si ya estamos valorando a la humanidad en términos laborales, ¿para cuándo un día internacional del hombre trabajador? ¿O no es necesario porque ya por ser hombre eres un trabajador innato?

3. Queda muy lindo atiborrar blogs, facebooks y twitters con fotos de chicas buenorras y pin-up girls haciendo algo: leyendo, ensamblando piezas, posando guapísimas, cargando bebés. Sobre todo si son hombres los que postean eso en señal de empatía. Pero si mañana se van a ir de putas. O les van a pagar menos a sus empleadas que a sus empleados. O van a colgar fotos de aspirantes a conejitas Playboy despatarradas. O les van a decir, como en mi caso, que “no queda bien que una mujer lea las noticias en antena”… eso tiene otro nombre: hipocresía.

4. El Día de la Mujer (Trabajadora) no es algo para enorgullecerse, chicas, es algo para avergonzarse, humanidad. Que en pleno 2013 todavía sea mandatorio tener una jornada internacional para recordarnos que somos iguales es que no hemos superado la etapa de primates.

5. Quedas como un imbécil si haces chistes machistas. Siempre, pero sobre todo hoy. Te discriminas a ti misma si cuentas chistes feministas. Siempre, pero sobre todo hoy.

6. Si la mujer ha tenido que masculinizarse para conseguir la igualdad. ¿Por qué es tan sorprendente que el hombre tenga que feminizarse? ¿Por qué es tan aterrador el lado femenino tanto para hombres como mujeres? Ahora mismo, parecería como si desear tener hijos fuera sinónimo de fracaso cuando es algo natural en una mujer. Y ahora mismo, parece que poner más atención al “hogar” para un hombre, sea casi sinónimo de perder el pene.

7. Ser mujer no es una opción (en la gran mayoría de los casos), no es un logro ni un premio. Es una casualidad cromosomática. Felicitarme por la puntería del esperma de mi padre me parece superficial. ¿Por qué mejor no lo felicitamos a él?

8. Si el hecho de ser mujer es digno de congratularse, no es por tener ovarios, vagina y glándulas mamarias que alimentan humanos, es por sobrevivir a las normas de la “sociedad” con todo y su cuerpo. Porque lo que a mí me cuesta 100, a un hombre, sólo por serlo, le cuesta 50. O menos. Parece mentira, sí. Pero aún en las sociedades más modernas, sucede.

LO DEMÁS ES NOSTALGIA.

Hace unos días estaba hablando con Jaime sobre el pasado que tenemos en común, sobre los líos en que nos hemos metido, por una u otra razón, para poder quedarnos en España. Pero también hablábamos de por qué nos quedamos aquí, a pesar de que ahora tengamos que sacarnos un sueldo al otro lado del mar para poder pagar un alquiler aquí (aunque nuestros respectivos pisos valen hoy menos que cuando firmamos el contrato).  

El año pasado me despedí de 7 amigos, una despedida menos dolorosa que la anterior, porque una va haciendo callo y el corazón empieza a formar corazas. Jaime dice que él también ha tenido varios adioses. Insisto, ¿y por qué segumos aquí?

Porque Barcelona lo tiene todo, me dijo. Consigue un trabajo y vas a ver cómo esta ciudad vuelve a ser fantástica. 

Las crisis joden porque provocan desánimo, frustración, incertidumbre, desconfianza, desperación. Las crisis joden en todos los sentidos. Lo difícil es adaptarse a ella, dejar de pensar que esto es temporal, que alguien va a rescatarnos (sea Alemania, el 15M o el exilio). Hay que arar la tierra con las propias uñas y dejar de pensar en la perdida abundancia ibérica. 

La realidad es ahora. Lo demás es nostalgia. Titulo así mi artículo para Grund Magazine, que puedes leer si das clic la siguiente imagen:

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