No tengo mucho que aportarle a la humanidad con este post al respecto de Hamlet. Se ha dicho mucho y se han escrito tratados inteligentísimos al respecto. La obra lo vale, por supuesto, y, joder, yo, en mi pequeñez literaria, pero en mi vasta capacidad de sorprenderme cuando un texto me emociona hasta el tuétano, tengo que pronunciarme al respecto de esta obra. Y es que, ¡QUÉ PUTA MARAVILLA! Me pongo de pie, me quito el gorrito invernal, aplaudo y celebro cada palabra. Qué joya, por dios.

Dicho esto, hago un repaso de mi experiencia leyendo esta obra.

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Quizá lo que más he disfrutado son las reflexiones que se hacen sobre la vida y la muerte. Sobre todo las que vienen de la boca del personaje principal.

El príncipe Hamlet, que atraviesa por una profunda depresión tras la muerte de su padre, expresa en voz alta las turbias aguas de su pensamiento. Destaco, por supuesto, el célebre soliloquio que comienza con la mítica frase Ser o no ser. Arribé a él con una gran expectativa y, llegado el momento, leí y releí con ganas de escarbar en su profundidad.

Más allá de los tópicos y las parodias, en el Ser o no ser se plantea un debate interesantísimo: ¿Es mejor sufrir los embistes de la vida y la fortuna? ¿O es más noble alzarse en armas contra ellas y acabar con sus agitaciones? Tras plantear las preguntas, Hamlet retorna a una idea que le ronda por la cabeza y le seduce: el dormir, el descanso eterno, es decir, el suicidio, algo que considera “piadosamente deseable”. No obstante, las ideas de Hamlet son desesperanzadoras incluso en este tema. Ante el dormir eternamente queda el miedo a que los sueños que nos embistan sean latigazos. Es desolador.

Hay varias aluciones al suicidio en la obra, que tiene su punto álgido en la célebre muerte del desafortunado personaje de Ofelia. Hay un momento, por ejemplo, en el que Hamlet incluso expresa que es lamentable que sea algo mal visto a ojos de Dios:

¡Ah, si esta carne demasiado, demasiado sólida se fundiese, se derritiese y se disolviese en un rocío! ¡Oh, si el Eterno no hubiera fijado su ley contra el suicidio!

Es importante considerar que estamos ante un personaje profundamente deprimido. He leído esta obra apenas unos meses después de la muerte de mi padre. Quizá también empañada por mi propia pena, empatizo e identifico bien los sentimientos de apatía, astenia y rabia que poseen a Hamlet de principio a fin, mismos que logra canalizar cuando hace suya la misión de vengar el asesinato de su padre.

Esta posición emocional en la que Hamlet se encuentra, donde definitivamente hay un antes y un después en su visión sobre la vida y la muerte, favorece que se desarrollen los trágicos acontecimientos que hacen de esta obra de teatro la mejor de las peores tragedias de Literatura universal.

Hay un diálogo de Hamlet que marco como favorito en lo personal y que aquí transcribo. Juzguen ustedes ya el nivel de todo-es-relativo y no-somos-nada al que ha llegado Hamlet. Todo eso, evidentemente, después de confirmar con asco y angustia que (mega spoiler) su padre ha sido asesinado por su hermano, es decir, el tío de Hamlet. Y no sólo eso, sino que apenas un par de meses después (ultra mega spoiler), su madre se ha casado con tal pariente, convirtiendo así a su cuñado, un asesino, en monarca. ¿Qué Rey puede quedar de todo eso? ¿Qué tipo de Reina?

HAMLET: …El gusano es vuestro único emperador de la comida. Nosotros engordamos a todas las demás criaturas para que nos engorden, y nos engordamos a nosotros mismos para los gusanos. Vuestro gordo Rey y vuestro flaco mendigo no son más que un servicio variado, dos platos, pero para una misma mesa: ése es el final.

REY: Ay, ay.

HAMLET: Un hombre puede pescar con el gusano que se ha comido a un Rey, y comerse el pescado que se alimentó con ese gusano.

REY: ¿Qué quieres decir con eso?

HAMLET: Nada más que mostraros cómo un rey puede avanzar solemnemente por las tripas de un mendigo.

 

Podría extenderme un poco más sobre lo que pienso y lo que me han hecho sentir los personajes de Ofelia, Gertrude, Polonio, hablar de la trama geopolítica y hasta de los amiguetes de Hamlet, pero insisto, ¿para qué? Si queréis leer alguna reseña, hay quinientos mil en internet, mucho mejores que lo que yo pueda escribir en estos breves párrafos. También hay análisis de la obra que detallan ciertos aspectos de ella: desde los temas como la muerte, la depresión o la familia, hasta la psicología de cada personaje. Incluso hay estudios con perspectiva de género que deshilvanan los motivos y perfiles de los personajes femeninos.

Pero más allá de los análisis y las teorías, sobre todo, si no habéis leído la obra, LEEDLA YA. Quizá os tome un poco de esfuerzo adaptaros al tipo de lenguaje. Seguramente tendréis que releer algunos párrafos. Pero ya os digo que vale bien cada segundo que le dediquéis a este maravilloso texto. Luego, a ver las películas. Yo no he visto aún la de Kenneth Branagh que, al parecer, es la mejor. Ya os diré.

Por cierto, la versión de Hamlet que yo leí, tiene notas al pie del traductor que aportan muchísimo a la experiencia. Sobre todo, si sabéis inglés. Hay algunas anotaciones que tienen que ver con las palabras que usó Shakespeare y cómo las ponía en el texto considerando no uno sino todos o varios de los significados de esa palabra en cuestión. Genial.

¿La recomiendo? Por supuesto.

Ficha
HAMLET · MACBETH
William Shakespeare
Traducción de José María Valverde
Ed. Planeta. 1994

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