SONIDO PARA LOS OJOS: música y videocreación en los tiempos modernos

mural

Volver a los sesenta para mí siempre es un deleite. Cuando estaba en la secundaria un amigo me decía siempre que yo en mi vida anterior había muerto en Tlatelolco en el 68 y que en esta vida estaba condenada a mirar con nostalgia una época que, “no te preocupes”, sí viviste.

El sábado pasado, aturdida de tanto verano durante un puente estremecedor, decidí evadirme y pasar frío en el Palau de la Virreina. Hasta el 29 de septiembre presentan la exposición “This is not a love song” que toma su nombre bien de la primera película transmitida en streaming por Internet simultáneamente que su estreno en el cine (Wikipedia dixit) o bien de la canción de Public Image Ltd (me inclino por esta explicación).

El recorrido, en su mayoría videográfico, intenta trazar una línea genealógica de la relación entre música pop y la videocreación, desde sus inicios hasta una actualidad cuyo rastreo resulta insuficiente (en específico para mí, que esperaba conocer más de la utilización de la imagen en la más reciente actualidad por una cuestión meramente de personal research).

Independientemente de si la exposición resulta incompleta o no (y allí los musicólogos, videólogos y melómanos sabrán más que yo), disfruté bastante de la exposición con todo y que no me preparé con bufanda, chaquetón y guantes para aguantar el espantoso frío de ese recinto multisalas.

PRIMER Y GRAN HALLAZGO: “Self-Obliteration” de Yayoi Kusama, 1967.
Lo primero que pensé cuando vi las imágenes de la artista pintando motas rojas sobre un lienzo en un río, y luego hojas verdes sobre un cuerpo desnudo en un bosque fue “Bachelorette”. Me pasó como cuando escuché por primera vez cantar a Jeff Buckley y pensé: sin él no habría un Thom Yorke. Vi el vídeo de principio hasta su psicodélico final donde se vislumbra una orgía de hombres y mujeres cubiertos de pintura, mientras la artista sigue moteando a todos a punta de pincel, como si con esto los estuviera bendiciendo, mientras las caderas de los fieles se resbalan las unas contra las otras.

Obliteration significa erradicación, anulación. Curioso si uno piensa que el filme comienza y termina siempre con la constante presencia de los puntitos de colores. Pienso en Kusama como un gran ejemplo de coherencia, compromiso y obsesión, (por decir algo fuera de todo lo que puede decirse y se ha dicho de su nivel artístico).

SEGUNDO HALLAZGO: la guitarra es hermafrodita.
Nunca he sido mucho de guitarras. Me interesa más el sonido del piano y sus derivados. Respeto el rock pesado, por ejemplo, pero ni mental ni físicamente estoy capacitada para aguantarlo mucho rato. De esto responsabilizo a mi educación musical (estudié piano clásico por unos siete años cuando era pequeña), pero también puede ser que algo tenga que ver que las acusaciones de “poco femenina” de mi madre fueran falsas.

patti-smithEl rock aleja al hombre de su familia, liberándolo así del complejo de Edipo. Resulta que la guitarra es un símbolo del male empowerment, el símbolo fálico por excelencia de la música. Si es así, resulta grotesco entonces que un hombre someta a rasguños un “cuerpo de mujer”. Recurrir siempre a lo de Freud retuerce todo el romanticismo. En fin, que en aquello del guitarrazo “rockanrrolero” no había mucha cabida para una mujer. Hasta que llegó Patti Smith, la madrina del punk,a ponerle tetas al asunto (a pesar Jim+Morrison+morrison_jim_320x240de que a ella no le gustaba mucho tenerlas, por lo que se cuenta en la Virreina).

En ese documental (no recuerdo el nombre, vayan a verlo) también se analiza la figura masculina del vocalista como sueño e idolatría. Dice que, a pesar de la virilidad exhibida, lo que dotaba de magia era una especie de afeminamiento del músico líder. El mejor ejemplo: el de Jim Morrison. En el docu se cuenta la anécdota en la cual digamos, Morrison se cayó del pedestal. Harto de la frivolidad del show business, el rey lagarto se bajó los pantalones en plan “¿no es esto lo que venís a ver?”. Una vez mostrado el paquete, se acabó la divinidad.

Dios es, sino asexual, hermafrodita o andrógino.

TERCER HALLAZGO: la destrucción de una guitarra
GUITAR DRAGguitar drag

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El exhibicionismo orgiástico con el que Hendrix o Cobain destruían guitarras sobre el escenario mostraba claramente la superioridad del hombre contra la máquina. Si tomamos en cuenta que la guitarra ha sido considerada un elemento amenazador (como el pene, sí), destruir una guitarra es un símbolo de violencia contra violencia.

En 1998, James Byrd Jr. fue asesinado en Texas (¿dónde más?) por fanáticos de la supremacía blanca. Le ataron los pies a una camioneta y lo arrastraron por casi cinco kilómetros. Byrd se mantuvo con vida la mayor parte del trayecto.

La pieza de 14 minutos Guitar Drag combina ambas ideas/hechos hace referencia al movimiento Fluxus y nos remite a una road movie con una Fender Stratocaster como protagonista.

Reflexión, repulsión, contradicción, admiración.

NOTA: No pude encontrar el audio en Internet de manera gratuita. Si alguien tiene un link, pasémelo, porfa.


EL BONUS

En una sala de esta joya del barroco del siglo XIII hay una mesa rectangular, dispuesta para los comensales visuales, dos hileras de televisores. En lugar de sillas al costado, hay unos sofás blancos comodísimos (del Ikea, por supuesto). Preside la mesa una pantalla de plasma gigante cuya mano, un ratón de ordenador (Mac, por supuesto), se encuentra al alcance del primero que se lo agandalle. El menú: un centenar de vídeos musicales de los clásicos, desde los Beatles hasta MI era, la de los vídeos de hoy cineastas de culto (Gondry, Fincher, Jonze, etc).

Lo primero que hice fue comprobar si Bachellorete se parecía, en efecto, a la aniquilación de Kusama. Me quité las sandalias, aprovechando lo inhóspito del panorama, y me quedé allí, clicando vídeo tras vídeo tras vídeo de la era MTV hasta que no aguanté más el crudo invierno del Palau de la Virreina. Me pregunto dónde coño se guardaron lo de la música electrónica aparte del gran mural progresivo de dos salas atrás. Quizá salí antes de tiempo.

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Un pensamiento en “SONIDO PARA LOS OJOS: música y videocreación en los tiempos modernos

  1. A mi me gusta casi toda la mùsica, la clàsica, la òpera, etc. y te admiro porque creo que por tu escritura conoces mucho de mùsica. Te felicito.

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