VERANO 2013

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El verano es un limón que hay que exprimir y exprimir hasta que el utimo gajo minúsculo y deshidratado se pegue entre los dedos de las manos, diciéndonos que no, que no va a alcanzar la limonada, que el limón es amargo. Los veranos antes eran pegajosos pero mojados. Eran 40 grados a la sombra o a las 3 de la mañana, bikini y agua, gas y hielos en el balcón. Porrito, y a la cama, una cama imposible porque parecía una sopa. Si no fuera porque nos amábamos hubieran dado asco las sábanas; tenían demasiados restos de piel y agua de apenas hacía 12 horas. Habíamos desayunado y cenado juntos, y también nos habíamos quedado en casa. Las cerezas siempre estaba recién salidas de la nevera, ahí estaban mejor ellas y nosotros, casi desnudos frente al congelador. Tres hielos para el agua, raspado de limón.  Dormíamos en el sofá, viendo series de televisión dobladas a un castellano de risa porque no encontrábamos la versión original con subtítulos. Había alguien que no hablaba inglés. En el salón corría más el aire y nos invitaba al festival de música de los vecinos y del barrio, y de la ciudad entera, desde el monte Carmelo hasta donde el mar se convierte un momento en río. La utopía es aquel verano en el que cogíamos la bici y bajábamos hasta el Port Vell y cruzábamos la ciudad por su orilla más caliente. Llegábamos sudorosos y apestados a Marbella, a Cala Estreta o a donde fuera, lamiendo el sudor reciente y el de la noche anterior, haciendo caso omiso a la sal. La utopía era tirarse en pelotas en la Waikiki, en Menorca o si no, incluso en la misma Marbella, con su arena de ceniza y sus millones de turistas. Esa utopía era la nuestra, la que nos habiamos sacado de la manga cuando guardamos el jersey en la maleta y arrivederci, hasta el invierno siguiente. Éramos amigos y amantes y novios y compañeros de piso y confidentes secundarios. Lo éramos todo y lo teníamos todo. Podíamos hacer cualquier cosa si estábamos juntos,  y cuando estábamos separados, eramos un sólo dios en el panteón mediterráneo. Todo eso, junto con los kilos de arena que nos trajimos de la playa entre el cabello, la tonelada de lechuga que adornó las ensaladas y los litros de tónica en botellas de plástico, parecen hoy es un esfuerzo comercial. 2013 crece y vuelve a llegar la temporada estival. Llega gris, nubosa, inestable. Hablo de la tierra, pero el cielo tampoco no nos ha ayudado, y África y sus olas de calor, nos han dado la espalda. A veces me pregunto si en otros sitios también es así. Si allá, en Laos y Camboya, en el verano eterno, también les habrá dado la espalda el sol. O sólo es a nosotros que tan mal nos hemos portado. Pareciera el final de una profecía. Un castigo que está siendo agotador pero sin placer, sofocante pero sin calor, polvoriento, sucio, desgastado y marchito, pero sin resurrección. Ahora corremos, no caminamos. Cogemos la bici para no pagar más. Vamos a Ocata porque Marbella se ha suicidado. La música en vivo se está volviendo pecado, la playa… recatada, el parque… plástico, el placer, delito. ¿En qué momento el placer se hizo criminal? ¿Por qué alguien querría deprimir al triste y poner a dieta al hambriento? ¿Por qué quedarme aquí, en tierra de canibales? ¿En donde el amor se está volviendo un bien escaso y el miedo está al alza? O me vuelvo un cangrejo o me convierto en tiburón… El verano es un cigarro cuyo cenicero es un pulmón. Respira. No es humedad. Es sequía. Y hace calor, sí; pero ya no hay balcón, ni hielo en la nevera, no hay cerveza, no hay cerezas, no hay limonada. Siempre habrán Laos y Camboya, el sur de América y Nueva Zelanda, habrá utopía cuando volvamos a ponernos de acuerdo y quedemos para disfrutar del sol sin pensar siquiera en el ventilador. Cuando no nos importe envejecer, ni morir, y cambiaríamos nuestro reino por vivir en el agua, cuando volvamos a amarnos, a encontrarnos cómodos en la misma temperatura, y volvamos a ser amigos, y amantes, y confidentes enamorados, cómplices y hermanos. Tal vez entonces vuelvan el sol y la música, podamos fumar sin desconfianza, comprar cervezas de lata y bailar en mi habitación con las ventanas abiertas.

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2 pensamientos en “VERANO 2013

  1. “Le voyage pour connaître ma géographie”, dijera el poeta.
    რომ აგვისტოს მზე გაგრძელდება ჩამოყალიბებაში თქვენი სიტყვები. კოცნა კავკასიელების თბილისიდან, საქართველო! (dixit de un servidor, via Google Translator, obviously).

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