Hace cinco años conocí a un par de personas que a su vez tenían a sus propios amigos. En mi libreta escribía lo que les pasaba. A veces a través de mis ojos. Otras, ellos mismos dejaban el testimonio de sus aventuras, dolores y emociones. El personaje más cercano a mí de este grupo, es Valentina. Antes se llamaba Jimena. Antes de eso no tenía nombre. Ella me presentó al resto. Luego me hice muy amiga de Daniel. Él empezó a confirmarme todas las sospechas acerca de lo que les unía a todos ellos. Un asesinato, cometido hace mucho tiempo.

Hace dos años comencé a transcribir todas las anotaciones, las entrevistas con ellos. A falta de fotografías, hice dibujitos, esquemas, tablas de Excel. Me inventé notas de periódico, comunicados de prensa, testigos, cómplices, líderes. Todo con el fin de reconstruir los hechos: un asesinato, un romance, una revolución, una venganza. El resultado va en el capítulo 14.

El proceso de escribir una novela es bastante solitario y paranoico. Me encanta. Te trae momentos de euforia, a veces a las 4 de la mañana. Pero también te lleva a pozos profundos y abandonados, llenos de basura, frustración y letras que hay que abandonar a ritmo de Ctrl+Z. Pocas personas, al menos pocas a mi alrededor, comprenden esos sentimientos.

Hoy me encontré con el blog de Arturo Pérez-Reverte, Novela en Construcción. No se trata de textos de ficción sino de la realidad que vive el autor escribiendo su trabajo número 14 “El tango de la guardia vieja”. Pérez-Reverte comparte procesos de investigación, contextualización, diálogos, descripciones y  dudas que le surgen al momento de escribir. Si se quiere ver así, algunas entradas pueden tomarse como tips para el escritor. Y a veces, el toque personal simplemente le ayuda a uno a seguir adelante.

“No siempre las imágenes o las palabras pasan con facilidad de tu cabeza al papel. Escribir es un continuo recurso a la herramienta adecuada. A más herramientas, más posibilidades.

Pérez-Reverte, 12 de mayo de 2012.

No soy el creador de Alatriste, pero sí de mis Valentinas y Danieles. Trato de reconstruir lo que pasó en Seattle en 1999, en Barcelona en 2004, en el contexto de la lucha antiglobalización. Me muevo en espacios y tiempos diferentes. Voy a Suecia, a Barcelona, a México. Como Jules Verne, lo hago con y en mi imaginación. Y trato, como cualquier otro autor, de documentarme lo más posible sobre los ambientes, el clima, la ropa, la música. Y para mi caso específico, economía, política, ecología, sociedad.

Escribir es para mí un deleite. Cuando puedo teclear y teclear por horas, simplemente no puedo pedir absolutamente nada más. Pero para que me comprendan esto, prefiero citar a Pérez-Reverte de nuevo:

“Hay pocas sensaciones tan agradables como dormirte pensando en la escena de tu novela que escribirás al día siguiente, siempre que esa escena esté clara.”

Pérez-Reverte, 24 de junio de 2012.

Así me he ido a la cama anoche, y hoy, a continuar con el capítulo 14: el segundo encuentro de Daniel y Valentina en el Raval de Barcelona.

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