“Si quiere llegar a viejito, coma pollito”

Dicho popular

 

Eso que se llama “Esperanza de Vida” sonaba alentador hasta hace poco, cuando los veinteañeros comenzamos a pensar en eso de la jubilación.

Todo comenzó cuando el gobierno español planteó subir la edad a la cual te es permitido retirarte y empezar tu tercera (o cuarta) edad con tranquilidad. Esperar la muerte con altas dosis de paz sonaba delicioso. Tantos años partiéndote el lomo en lo que fuese tendría su paga a los 65 años y tendrías todo el tiempo y los recursos del mundo para ocuparte de las reumas, la diabetes, la osteoporosis, la artritis, y todo aquello que no hiciste de joven porque no tuviste tiempo.

Ahora que la crisis es el pan de cada día, el Fondo Monetario Internacional ya no tiene ganas de que vivamos tanto. Se acabó la gran carrera contra el tiempo de doctores, farmacéuticas y fuentes de la eterna juventud. Es grotesco vivir tanto tiempo si alguien tiene que pagar por ello.

El dinero de las pensiones, en teoría, viene de lo que va uno ahorrando mientras se hace viejo. No del FMI. En teoría. Pero ese dinero tiene que ir a parar a algún sitio. Y antes que a manos de un abuelete, parece mejor idea invertirlo en los vivos. ¡Y qué vivos! Christine Lagarde y su séquito de dinosaurios en la institución internacional parecen quinceañeros que se sienten capaces de comerse al mundo. Y lo van a hacer… con el dinero de tu pensión.

No falta mucho para que entonces, el suicidio asistido se convierta en un negocio a la alza. Pasaremos de conservadurismos, de moralinas. ¡Viva la eutanasia! Si te quieres ir de este mundo, dale. Pero hazlo antes de cobrar la pensión.

Yo propongo empezar a poner el ejemplo: Ilegalizar las cremas rejuvenecedoras, las píldoras antioxidantes y a la Duquesa de Alba.

 

 

Trivia: ¿Cuánto le falta a Christine Legarde para la jubilación?

Más info: “El FMI propone recortar las pensiones de jubilación por el envejecimiento de la población” de RTVE.

Anuncios