Ella también estuvo allí

Mariano Rajoy, el Rey Juan Carlos y Rguez. Zapatero durante la investidura de Rajoy 2011 - Foto: El País

Mariano Rajoy, el Rey Juan Carlos y Rguez. Zapatero durante la investidura de Rajoy 2011 - Foto: El País

Viví cinco de los casi ocho años de gobierno de Zapatero. Me tocaron los últimos años de abundancia antes de que la crisis de 2008 acabara con toda la prosperidad que caracterizaba a la España en la que todo el mundo quería vivir. A partir de entonces, los reproches al apenas ayer presidente del gobierno español atiborraron tanto los medios de comunicación, como las charlas entre los españoles y ciudadanos de España. Sobre todo, obviamente, del mayor partido de la oposición, el Partido Popular, pero también de los otros grupos de gobierno y los de las autonomías, como por ejemplo Convergencia i Unió en el caso de Catalunya.

La ya ex ministra de Defensa, Carme Chacón, está liderando ahora mismo una plataforma que busca renovar a su partido (el Partido Socialista Obrero Español PSOE). No se ha confirmado que esto sea el primer paso para lanzarse como candidata a dirigir el partido, pero ya han lanzado su primer manifiesto. En Mucho PSOE por hacer, Chacón y compañía hacen una autocrítica bastante aguda, sobre todo a la última legislatura. Achacan muchas  culpas y errores a la gestión de Zapatero, no sólo en su calidad de presidente, sino también de líder del PSOE.

Otra parte de los socialistas ha creído que el texto era injusto con Zapatero, y a su vez han lanzado un contra-manifiesto para defenderle y agradecerle sus esfuerzos. Ensalzan sus aciertos en materia social y el manejo de la crisis. Y aunque el texto también es una autocrítica, es imposible no percibir que la nostalgia ha motivado el debate. Ha sido una derrota electoral difícil, la mayor del PSOE en la historia de la democracia.

No es tarea fácil para España realizar un balance de los últimos ocho años. Si no hubiese sido por el mismo rostro, podrían haber sido dos gobiernos diferentes. De haber sido así,  no habría tantos sentimientos encontrados. Ambos textos son una reflexión que ha partido desde el mismo punto: la pérdida. En los dos casos queda clara la necesidad de encontrar un rumbo nuevo ya no sólo para el socialismo español, sino incluso para la socialdemocracia europea. La aparición del texto de replica, no obstante, lo que evidencia, más que los logros de Zapatero -que quedan reconocidos también en el manifiesto de Chacón y compañía- es que, efectivamente, hay una crisis interna en el PSOE.

¿A dónde va Carme Chacón?

Recuerdo el día del mitin de Zapatero en L’Hospitalet de Llobregat cuando buscaba la reelección. Chacón dio un discurso en el que se deshacía en elogios. Primero al ex presidente Felipe González, también presente, y después hacia Zapatero. A éste último le ofreció toda su confianza y apoyo para lo que serían los siguientes cuatro años de gobierno socialista. No fue sorpresa que Zapatero le diera un puesto alto. Lo que fue sorpresa es que la nombrara específicamente Ministra de Defensa. Unos años más tarde, tampoco sorprendió que Chacón fuese presidenciable.

A pesar de que sus obvias ganas de liderar del gobierno, la ex ministra abandonó voluntariamente la contienda, dándole todo el paso a Alfredo Pérez Rubalcaba. Creo que Chacón sabía que estas elecciones eran batalla perdida y que el candidato sólo necesitaba entereza suficiente para salir con orgullo de la campaña electoral. El PSOE no tenía oportunidad ni esperanza alguna. Chacón se alejó del escaparate para que su partido pudiera cerrar este ciclo con la última gran carta: el casi-final de ETA, anunciado a principios de este mes. Chacón -o el PSOE mismo- tenía otros planes para sí misma.

Hoy, cuando Mariano Rajoy ya es oficialmente presidente, cuando ya se han bajado los ánimos de la investidura y se han hecho todas las fotografías del traspaso de poderes, Chacón vuelve a la luz para liderar el cambio. Si hace ocho años Zapatero fue el rostro de la paz y el bienestar social, hoy es el de la decepción, la falta de creencia en el sistema político y electoral, y la crisis económica (sea o no sea su culpa). Si Carme Chacón quiere un futuro político brillante, con algún puesto importante, o incluso una presidencia, tiene que encontrar la manera de desligarse del que alguna vez fue su mentor y su inspiración.

Zapatero y Chacón en una reunión en 2009 - Foto: El País

Zapatero y Chacón en una reunión en 2009 - Foto: El País

Maquiavelismo o no, estrategia pura o errare-humanum-est, cinismo o sinceridad, sin duda, Carme Chacón seguirá figurando en la política española. Incluso, su Mucho PSOE por hacer podría contar con la venia del mismo Zapatero, sobre todo si el ex presidente continúa creyendo en el socialismo como fuente de bienestar y buen gobierno. Sin Chacón o con ella, el PSOE necesita una lavada de cara, una nueva estrategia  y recuperar la credibilidad de la sociedad. A pesar de que los mismos socialistas confíen en que el resultado de Rajoy al cabo de cuatro años, será el mismo que tuvo Aznar. Desastre.

De Zapatero para acá

Zapatero terminó su periodo esta semana. Deja un país que no sólo le culpa de la crisis económica y la burbuja inmobiliaria, sino que también se rió de su papel como representante del país ante el mundo y Europa, le acusa de doblegarse ante el liderato de Merkel y Sarkozy, y sobre todo, de recortar el dinero del Estado en detrimento de la educación, la sanidad, la cultura, de joderse a las mayorías para beneficio de las minorías. Que un socialista no es el mejor administrador de un país en un contexto capitalista, puede ser. Pero no se puede ser verdugo y socialista a la vez.

¿Falló la gestión de Zapatero? Quizá. Cuando la gente que te dejó de votar es la misma que cobraba el paro a la vez que ganaba un sueldo trabajando “en negro”; o la que especuló con el valor de la vivienda; la que desvió fondos públicos; la que cree que la crisis es sólo de España; es porque algo faltó. ¿Educación, cultura, responsabilidad social? ¿Por dónde empezamos?

Por mi parte, con mi calidad de inmigrante y viniendo de un país como el que me vio nacer, sólo puedo decir que agradezco haber vivido un parte de la bonanza española. Nunca había vivido en un lugar donde se sintiese que las prioridades del gobierno fuesen fomentar la libertad, la cultura y el bienestar social. Donde pareciera que había ganas de formar una sociedad en la que cada individuo pudiese tener lo justo y fuesen personas doctas no sólo en economía o negocios, sino en el arte, la tolerancia y el conocimiento.

Ahora nos toca vivir en Españistán y esperar que el Partido Popular y el mesías Rajoy, sólo por ser de derechas, nos saquen de la crisis. Y que cuando salgamos del estancamiento económico, que el coste no sea tan elevado en los asuntos de carácter social.

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