Continúan las acampadas y cada vez surgen más. En Barcelona, la plaça, si no fuera por la intemperie y la incomodidad del suelo que devuelve la nostalgia por la cama -a quien la tiene-, podría seguir así siempre. Hay muchos que así lo desean. Basta mirar un poco el Twitter y el FB para saber cuál es la opinión general. Pero, ¿y el futuro a mediano y largo plazo? ¿Y las acciones concretas más allá de la plaza?

El día de ayer asistí a dos asambleas-reuniones en la acampadabcn. Comento dos cosas que me llamaron la atención.

1. Que durante una de las reuniones-debate escuché este comentario: “Personalmente, no estoy en contra de los métodos violentos, pero…” y proponía acciones concretas pacíficas (para el beneplácito de los asistentes) de reivindicación y protesta que vayan más allá de la Plaça, más allá de la indignación, y más allá de la acampada.

2. Se vetaron los 4 puntos mínimos que se presentaron ayer en la asamblea. Tras dicha asamblea y tras el veto, hubo comentarios de “manipulación”, “trampa” y mucha frustración después de un trabajo intenso. Recordemos: había que englobar en el mínimo tiempo posible, todas las peticiones y quejas de los “indignados” en un mínimo de puntos. ¿Algún voluntario para el trabajo?


“Acciones concretas”

Pasan los días y las acampadas. Al menos las de Barcelona y Madrid (las que sigo) se vuelven cada vez mejores ejemplos de lo que sería nuestra sociedad ideal. Funcionan casi a la perfección -al menos en cuanto al servicio y de cara a los demás compañeros- las comisiones y grupos encargados de actividades culturales y educativas, la cocina, la biblioteca, los encargados de los niños, las asambleas de barrio, el huerto, la asamblea general, etc… Y nos hemos vuelto un ejemplo de que unidos no necesitamos intermediarios para satisfacer lo básico.

“Acciones concretas”

Al parecer y con lo poco que sé -y me abro a las correcciones-, la llamada “comisión de  mínimos” crearía esos puntos básicos (4) de donde partirían las propuestas para estar cada vez más cerca de conseguir lo que nos llevó a la calle: la falta de democracia real y la reivindicación de nuestros derechos más básicos.

Al margen de si estamos o no de acuerdo con los 4 puntos de ayer, mucha gente opinaba que no necesitamos puntos mínimos. Primero, porque decían que “mínimos” es un término que, según Foucault… algo que no nos beneficiaba; y que el término se usa para las negociaciones y no estamos para negociar. Se calificó de inadecuado, no los puntos, sino el término “mínimos”. Segundo, que porque no puedes engoblar todas las necesidades de la gente en 4 puntos. Así pues, los dichosos puntos se echaron para atrás.

Y yo me pregunto, ¿entonces cómo empezamos a trabajar en la construcción de la sociedad que queremos?

Pregunté a la comisión de mínimos si habían dialogado con aquellos que incluso rechazaban la creación de puntos, y me dijeron que no. Pregunto: ¿por qué? Y no recibo respuesta.

Y también me pregunto: ¿aquellos que rechazan la creación de puntos mínimos (básicos, raíz, clave, prioritarios o como les quieran llamar), tienen un plan alternativo de acción? Porque quizá es más efectivo y pueda salir adelante más rápido en asamblea, y entonces el movimiento 15M no sea sólo la acampada. Que sí, muy bonita la acampada, pero aceptémoslo, ni va a durar para siempre, ni es el objetivo final de nuestra protesta, ni resuelve los problemas, ni borra la indignación.

“Acciones concretas”

Desde el primer día de la acampada, cuando aún éramos unas 70 personas tratando de conseguir una conexión a internet para crear un blog, la reivindicación común, la que se escucha en todos los foros, reuniones y conversaciones, es la de los derechos básicos que no nos han sido respetados: vivienda, alimentación, comunicación y educación. Desde ahí salen las sub-reivindicaciones como son: trabajo, medio ambiente, cultura, derecho al voto, salud pública. Y de ahí, los rechazos concretos como: los recortes en sanidad, el problema de las hipotecas, la ley de extranjería, la ley Sinde, la reforma laboral, el paro, la corrupción política, etc… La pirámide es compleja y quizá interminable. Son muchos años…

Pregunto: ¿cómo logramos cambiar una sociedad si entre nosotros no nos ponemos de acuerdo?

“Acciones concretas”

Es normal, supongo, que tras 15 días de acampada y jornadas enteras de trabajo, no tener 4 puntos “mínimos” sea frustrante. Tanto para los que los hicieron, como para los que esperan que el movimiento avance. Lo que no es normal e incluso es vergonzoso es que, siendo parte de un ejemplo sin precedentes de convivencia, comunicación y tolerancia, no haya un diálogo entre las partes enfrentadas y no haya propuestas alternativas a aquellas rutas de acción que se plantean.

Lo que no puede ser es que una asamblea de la acampada parezca una sesión del parlamento en la cual todo mundo se levanta, habla sin escuchar, no respetan los turnos y se desacredita el trabajo del otro sin hacer ninguna propuesta.  ¿Es esto lo que queremos del movimiento 15M? Tanto criticamos pero ¿no será que ahora o nos vamos a morder la lengua por ingenuos? ¿Volverá a ser la sociedad civil el bufón de las clases políticas que al parecer saben más “tirar el carro” que nosotros?

Acciones concretas:

1. Tolerancia y respeto a las opiniones de todos. Aceptémoslo ya: somos una misma sociedad, con la misma indignación pero con opiniones tan diversas como nuestros colores de piel. Aprendamos a vivir con eso ya. Si no, la lucha y la resistencia no sirven para nada.

2. Diálogo: El diálogo pasa por escuchar al otro, no por gritar encima de él/ella a pesar de que me tenga que morder las manos para no sacar mi ira o mi reclamo.

3. Paciencia: Independientemente de si queremos destruir el sistema capitalista, o reformarlo para adaptarlo a las necesidades reales del pueblo… cualquiera de las dos o mil opciones que hay, requieren tiempo y trabajo. Sobre todo si nuestra elección es ir por la vía pacífica y democrática. Nada se conseguirá en un mes, de eso podemos estar seguros. Pero si trabajamos para que suceda, cada día el sueño se volverá más real.

5. Confianza. El día de la resistencia a la fiesta del Barça en la Pl.Catalunya había muchos sentimientos en convivencia. Pero creo que el que más: confianza. Los que ahí hicimos barrera, confiábamos en que nos cuidaríamos entre todos, en que unidos, no podríamos sufrir golpes o persecuciones. Yo salí un par de veces de la plaça e increíblemente, afuera no me sentía segura entre hinchas y polis, a pesar de que eso era una “fiesta” y ellos son tan seres humanos como yo. Si no confiamos en eso que nos une (nuestro valor como humanos), si no confiamos en el compañero/a de al lado, ¿entonces cómo queremos avanzar?

6. Propuesta: Si vamos a rechazar algo, entonces busquemos rutas alternativas, porque si no, se llama “obstaculizar”.

7. Optimismo: Reeduquémonos en lo positivo. Sí, hay mucha indignación y mucha frustración, y mucho desespero, pero ¿victimismo? Si no recobramos la dignidad nosotros mismos, nadie nos la va a dar: ni la comisión, ni la asamblea, ni ningún dios. La dignidad nace de dentro, si la perdiste, recupérala ya, porque ni veinte acampadas te darán lo que debe de venir dentro de ti.

Acciones concretas

¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo?

Insisto: No dejemos que nuestros vicios y malos hábitos mermen nuestra (R)EVOLUCIÓN… que esto apenas inicia.

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