✼ Life in love: a red-light lie

I hate myself when I’m in love. I stop. Time stops. Life stops. Everything’s bathed by a red light inside a traffic light. Green stops coming. Suspense. I’m suspended in the air, eyes wide open. Everything around me seems to be frozen, but just for a second, one little and insignificant second. So here’s the trick: The world doesn’t stop. It never does, it never did. So you lose a second, and with it, the equilibrium, the balance, the rhythm, the clues, the way, the map. You could lose everything if it wasn’t because you cannot die. You can’t be killed by love. And that may be the problem of it.

When love paralizes you, you lose yourself. You start to be concerned, to get desperate. People around you are a second away and you can’t catch up with them. So your boss hates you, your fail your mates, your family worries about your absences. You’re stuck. Stuck in someone else’s body and you start living a red-light lie where you’re suspended in the air, smiling like a fool. In the meantime, preoccupation grows inside. It’s a little Big Bang. Love is always preceded by an explosion, the zero where everything starts.

Was I in love? Was I just happy? Or was it just that I’d smoked a lot? None of my questions had answers. All I had was this fucking tickling that made me move on, destroy the barriers, climb the walls, enter his bedroom. Relax.

* Versión en castellano.

Me odio cuando estoy enamorada. Me detengo. El tiempo se detiene. Todo se ve desde la luz roja del semáforo, y el verde deja de venir. Suspenso. Me suspendo en el aire con los ojos muy abiertos. Todo lo que hay a mi alrededor aparece congelado sólo por un segundo, un pequeño e insignificante segundo. Aquí es donde radica el truco. El mundo realmente no se detiene. Nunca se detiene. Sigue avanzando con la misma furia de antes, pero a mayor velocidad cada vez. Así que tú te enamoras y pierdes un segundo. Te quedas atrás y pierdes el equlibrio, el mucho o poco que tengas, el balance, el ritmo, las pistas, el camino, el mapa. Podrías perderlo todo sino fuera porque no mueres. No se puede morir de amor. Y ése es quizá el problema.

Cuando te paraliza el amor, te pierdes a ti mismo. Empiezas a preocuparte, a desesperarte. La gente a tu alrededor lleva ese ínfimo segundo de ventaja y no es posible alcanzarles. Así que tu jefe te odia, les fallas a tus compañeros de trabajo, tu familia empieza a preocuparse por tus ausencias. Estás atrapado, atrapado en el cuerpo de alguien más y empiezas a vivir un mentira de luz roja donde estás suspendido en el aire, sonriendo como un imbécil mientras por dentro tu preocupación crece. Es un pequeño Big Bang. El amor siempre está precedido por una explosión, el cero donde todo comienza.

¿Estaba enamorada? ¿Estaba feliz? ¿O sólo es que había fumado demasiado? Ninguna de mis preguntas tenían respuesta. Todo lo que tenía era ese maldito cosquilleo que me hacía seguir adelante, romper las barreras, brincar los muros, entrar en su habitación. Relajarme.


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Un pensamiento en “✼ Life in love: a red-light lie

  1. Cuando he leído este artículo, me estaba sintiendo identificado, la capacidad que tienes de convertir en frases esas sensaciones que me resultan inexplicables y en ocasiones frustantes por creer que soy el único que vive esta situación y nadie me puede entender, se desvanecen tras tus palabras.

    Un abrazo desde Valencia.

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