Estoy mirando a Eri Asai dormir plácidamente. Envuelta en la colcha, respirando muy delicadamente, en una habitación de luz fluorescente.

Yo la veo porque soy un punto de vista conceptual. Murakami me ha convertido en eso: un punto de vista conceptual, como si yo fuese una cámara de video, el lente de esa cámara, lo que capta y registra, su punto de vista conceptual.

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Como en la tradicional experiencia de la literatura, yo me imagino a Eri Asai mientras leo lo que ella hace y lo que soy yo. Y en el intento de darle un cuerpo y unas facciones a un personaje que sólo existe en letras y palabras, recuerdo que estamos en Japón. Es decir, que esta histora transcurre en Japón. Y que los japoneses tienen los ojos rasgados.

Vuelta a empezar…

Entre una cosa y otra, me parece que la Eri Asai que se inventó Murakami se parece a Rei Ayanami. Y no… Rei Ayanami no tiene los ojos rasgados… pero es japonesa.

Rei Ayanami de la serie Neon Genesis Evangelion de Yoshiyuki Sadamoto
Rei Ayanami de la serie Neon Genesis Evangelion de Yoshiyuki Sadamoto

Alguna vez leí todo un análisis de por qué los japoneses dibujan a las personas con los ojos grandes. Era durante la carrera, en una asignatura llamada Semiótica Aplicada (¿cómo se llamaba la profesora? ¿Ingrid? ¿Y no tenía un novio biker?). Había teorías de todo tipo. De hecho, aún las hay. Me puse a investigar y se sigue hablando de: “los japoneses tienen la creencia de que los ojos son la ventana del alma, y como están acomplejados por sus ojos pequeños, dibujan lo que quisieran ser y tener: ventanas del alma más amplias”.

Para mí resulta todo un pasatiempo (y obviamente una profesión) el analizar a una sociedad a partir de sus productos culturales. Además, teniendo amigos otakus era imposible no maravillarse por la cultura japonesa, por los símbolos, la historia, los significados y significantes. Fue prácticamente en este momento de mi vida donde di rienda suelta a ese pequeño otaku que todos llevamos dentro (incluso intenté entrarle a los juegos de rol sin éxito alguno) y que yo mantenía en secreto mientras veía Evangelion, Saber Marionette J y Cowboy Bebop en el canal Locomotion (que transmitió en América Latina por cable hasta 2005).

Después de la alta exposición que últimamente he tenido a documentales, conversaciones, películas y lecturas anti-sistema, pienso que (in)dependientemente de las ventanas y los complejos, los japoneses sí que sabían a quiénes le iban a vender su producto cultural: a quienes tienen la pasta. ¿Y quiénes tienen la pasta? En su mayoría, los de los grandes ventanales.

Hoy por hoy, tantas y tantas teorías y textos de la profesora “Ingrid” han terminado en un costado de mi cabeza. En el centro hay un pensamiento que describe el gran negocio detrás del anime y del manga. Grandes series como Pokémon, Dragon Ball y todos los demás, son generadores de dinero. Los ojos redondos, pues, son parte de esas estrategias de economía divergente y de globalización monetaria.

Ahora, si nos remontamos al origen, supongo que esto de el-huevo-o-la-gallina vuelve a aplicar. Yo preferiría creer que imperó en un inicio una cuestión incluso metafísica en el tema de los ojos. Pero aquí es donde se abren las apuestas.

Mi ecuación, generada la noche que terminé de leer la novela After Dark de Haruki Murakami, de imaginarme a Eri Asai (una de sus protagonistas) como Rei Ayanami, y de recordar mi segundo año de carrera, resulta como sigue:

Economía = desencanto de la realidad.

Me pregunto pues, ¿la economía nos ha quitado las ganas de soñar? ¿O simplemente se trata de elegir bando, de escoger cuál historia queremos creer?

¿Cuál vamos a creer?


· Apéndice ·
Altamente recomendable es la literatura de Haruki Murakami, una especie de neo-realismo mágico-tecnológico-urbano. Si bien ésta no es su mejor obra, es un libro que refleja su propuesta de una realidad que no por ser real deja de ser misteriosa, mágica, inestable y onírica. Aquí les dejo un comentario.
· PS ·
Después de años y años, hace unos meses tuve un reencuentro con la serie Neon Genesis Evangelion. Sigo impresionada. Si alguien se apunta a una discusión sobre ésta, avísenme.
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